La tradición futbolística que une a la familia Rueda en la Ciudad de México enfrenta un obstáculo económico sin precedentes. Esta estirpe de aficionados, que abarca desde el abuelo Fernando hasta el joven Emilio, ve comprometida su asistencia al máximo torneo de la FIFA.
Debido a los precios desorbitados en el mercado de las entradas, este grupo de tres generaciones podría quedar fuera del evento. Se trata de la primera ocasión, desde las ediciones de 1970 y 1986, en que no podrán ocupar un sitio en las gradas.
El organismo rector del balompié internacional recibe cuestionamientos por el valor de los accesos para la Copa del Mundo 2026. Dicho certamen, programado para los meses de junio y julio, cuenta con la organización de Canadá, Estados Unidos y México.
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Mercado de reventa impacta el acceso al Estadio Azteca
Víctor Hugo "Jairo" Rueda, quien se desempeña como asesor financiero a sus 51 años, agotó las instancias oficiales para obtener boletos. Tras no resultar favorecido en el sorteo de la FIFA, donde los tickets partían desde los 60 dólares, enfrentó la realidad de la reventa.
En plataformas digitales como StubHub, los precios se han disparado de forma alarmante por encima de su costo original. Por ejemplo, un asiento de categoría general para el juego inaugural alcanzó una cotización de 16.769 dólares el pasado jueves.

Esta cifra representa un gasto aproximado de 290.000 pesos mexicanos, una cantidad que Jairo califica como prohibitiva para el público promedio. Desde su hogar, ubicado en las cercanías del Estadio Azteca, el seguidor señaló que el deporte se ha vuelto "clasista y elitista".
La situación actual contrasta drásticamente con las vivencias de Fernando, un funcionario público jubilado de 86 años. Durante el torneo de 1986, este veterano de las canchas obtuvo pases para tres encuentros distintos gracias a la generosidad de un colega.
En aquel entonces, pudo presenciar duelos históricos como el Argentina-Corea del Sur, México-Irak e Inglaterra-Paraguay. "Mis dos hijos fueron a las tres escuelas", recordó con orgullo, haciendo referencia a la facilidad con la que se vivía el fútbol anteriormente.
Aquella accesibilidad parece un recuerdo lejano frente a la dinámica de 2026, donde la tecnología facilita transacciones por montos exorbitantes. Jairo aún guarda imágenes mentales muy claras de lo ocurrido hace 40 años, cuando apenas tenía 12 años.
Nostalgia por las hazañas de Maradona y Pelé
El aficionado todavía se conmueve al evocar el desempeño de Diego Maradona o el penal errado por Hugo Sánchez frente a la escuadra paraguaya. Asimismo, recuerda que antes existía la posibilidad de adquirir entradas directamente en las ventanillas del inmueble.
"Había colas en las taquillas al entrar al estadio porque se podían comprar las entradas el mismo día del partido", explicó sobre la logística pasada. Esta fluidez permitía que la euforia colectiva se desbordara sin tantas barreras financieras en la capital mexicana.

Por su parte, el patriarca de la familia, admirador de Pelé, relata cómo seguían las transmisiones de 1970 desde su centro de trabajo. "De alguna manera, conseguimos que un compañero que tenía televisión la trajera a la oficina", mencionó entre risas sobre aquel ambiente laboral.
Sin embargo, el panorama para el integrante más joven, Emilio, es distinto a sus 13 años. El adolescente, que practica este deporte desde los 6 años, siente la desilusión de no poder vivir su primer certamen mundialista en territorio propio.
"Me siento un poco frustrado por no poder ir", reconoció el menor, quien observa con cierta envidia las historias de sus antecesores. A pesar del entorno adverso, los Rueda mantienen intacta su colección de álbumes Panini y sus uniformes de El Tri.
Información: AFP

