Un ataque armado en el bar Los Cantaritos, en el centro de Querétaro, resultó en diez muertos y trece heridos, lo que genera alarma sobre la creciente actividad de cárteles en la región.
El gobernador Mauricio Kuri ha respondido con el cierre de fronteras estatales y un despliegue de fuerzas de seguridad, pero expertos consideran que esta medida podría no ser suficiente para frenar la violencia.
Incrementan los Ataques y la Extorsión en Querétaro
Según el analista en inteligencia David Saucedo, Querétaro ha experimentado un aumento en ataques y extorsiones en los últimos 15 meses, principalmente debido a la expansión de cárteles.
Saucedo subrayó que el cártel de Santa Rosa de Lima ha convertido la región en un lugar de recarga, donde se mantiene una “paz narca” que, sin embargo, se rompe con actos de violencia como el reciente atentado.
El ataque, realizado por un comando armado que disparó indiscriminadamente, parece haber tenido el objetivo de "calentar la plaza" sin un blanco específico en el bar, donde las víctimas eran comensales sin vínculo aparente con algún líder criminal.
Cuatro Cárteles Compiten por el Control en Querétaro
El ataque en Los Cantaritos expone la competencia entre cuatro cárteles: Santa Rosa de Lima, Jalisco Nueva Generación, La Familia Michoacana y un grupo enfocado en el robo de combustible en San Juan del Río.
Estas organizaciones han extendido sus redes en la región, en algunos casos, ante la inacción de autoridades locales, según Saucedo.
Reacciones y Medidas de Seguridad
Además del cierre de fronteras, las autoridades realizaron un operativo que resultó en la clausura de varios bares en Querétaro, incluyendo Despecho y La Veinte Veinte. Sin embargo, la Cámara de Comercio local y figuras políticas, como la senadora Guadalupe Murguía, han señalado la necesidad de revisar la estrategia de seguridad del Gobierno federal. Murguía expresó que el enfoque de “abrazos no balazos” ha resultado ineficaz, urgiendo a priorizar la captura de los responsables y a restaurar la paz en la región.
Este evento evidencia la complejidad de la situación de seguridad en Querétaro, donde la creciente presencia de grupos delictivos representa un desafío urgente para las autoridades y la comunidad.

