La situación de las personas sin hogar en Los Ángeles continúa bajo observación mientras la ciudad se prepara para albergar importantes eventos deportivos internacionales. Durante los últimos meses, Michael Gilpin logró dejar atrás la vida en las calles tras mudarse a una pequeña vivienda prefabricada impulsada por programas municipales de asistencia.
El hombre de 44 años ahora ocupa una habitación de apenas 6 metros cuadrados, espacio que comparte con otra persona. Aunque considera que el lugar se asemeja a una celda, reconoce que representa una mejora significativa frente a las condiciones que enfrentaba cuando dormía en su automóvil.
“Es mucho mejor que vivir en la calle, sin duda”, afirmó Gilpin al referirse a su nuevo alojamiento. También destacó: “No tengo que lidiar con cucarachas”.
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Programas de vivienda buscan reducir la falta de hogar
Gilpin forma parte de las miles de personas beneficiadas por las inversiones realizadas para combatir la falta de vivienda en Los Ángeles. La ciudad, considerada la segunda más grande de Estados Unidos, recibirá ocho partidos del Mundial 2026 y posteriormente será sede de los Juegos Olímpicos de 2028.
La proximidad de ambos acontecimientos ha aumentado la atención internacional sobre una problemática visible en distintos sectores de la ciudad. Los visitantes suelen encontrarse con campamentos improvisados instalados en calles y banquetas, incluso en zonas cercanas a áreas de gran riqueza económica.
En estos asentamientos conviven personas que recientemente perdieron su vivienda, individuos afectados por dificultades económicas, personas con adicciones y habitantes que enfrentan problemas de salud mental sin tratamiento constante.

Karen Bass impulsa nuevas estrategias
Durante sus tres años al frente del gobierno municipal, la alcaldesa demócrata Karen Bass colocó el combate a la falta de vivienda entre sus principales prioridades. Su administración financió miles de espacios de alojamiento mediante hoteles y complejos conocidos como casas diminutas.
Los resultados comienzan a reflejarse en algunas de las zonas más concurridas de la ciudad. Los campamentos que anteriormente ocupaban extensos tramos de Hollywood y Venice Beach han disminuido en comparación con años anteriores.
El censo más reciente, publicado el año pasado, registró una reducción de 17.5 por ciento en la cantidad de personas que viven en las calles durante un periodo de dos años. Se trata de la caída sostenida más importante desde que la ciudad inició estos registros hace aproximadamente 20 años.
Persisten miles de personas sin hogar
Pese a estos avances, la magnitud del problema sigue siendo considerable. El condado de Los Ángeles reporta oficialmente 72 mil personas sin hogar, de las cuales 47 mil continúan durmiendo en espacios públicos.
En el Valle de San Fernando, el activista Armando Covarrubias realiza recorridos diarios para distribuir agua, alimentos y sopa instantánea entre quienes permanecen en situación vulnerable. Su labor se desarrolla a través de la organización Hope The Mission.
“Lamentablemente, no hay suficientes camas ni suficientes refugios”, señaló Covarrubias. Además, explicó que en la zona donde trabaja la cantidad de personas sin hogar resulta “cuatro o cinco veces mayor que el de camas disponibles”.

Programas enfrentan limitaciones
Las dificultades persisten incluso después de que las autoridades retiraron un campamento instalado junto a una vía férrea. Según Covarrubias, no logró encontrar alojamiento para todos los ocupantes del lugar.
Como consecuencia, alrededor de una docena de tiendas de campaña reaparecieron poco tiempo después. Entre ellas vive Maggie, una mujer de cuarenta y tantos años que espera acceder a una vivienda permanente tras pasar 10 años en la calle.
La mujer, quien prefirió no revelar su nombre completo, explicó que continúa en lista de espera. “Llevo tres meses esperando a que me ayuden”, comentó.
Crisis de vivienda complica las soluciones
Las dificultades no terminan cuando una persona consigue espacio en un refugio. Muchos centros aplican normas estrictas que algunos usuarios consideran difíciles de aceptar, incluida la prohibición de recibir visitas.
Además, el programa insignia de la alcaldesa, basado en alojamientos temporales mediante hoteles y casas diminutas, ha recibido cuestionamientos. Aunque la iniciativa contó con una inversión de 300 millones de dólares, los resultados no han sido totalmente satisfactorios.
Las estadísticas muestran que hasta finales de 2025 el programa había logrado alojar a 5 mil 800 personas, pero 40 por ciento de ellas terminó regresando a las calles.

Altos costos mantienen la presión social
Especialistas atribuyen gran parte del problema a la crisis de vivienda en California, donde la construcción de viviendas asequibles no alcanza para cubrir la demanda existente.
La limitada oferta inmobiliaria mantiene elevados los precios de las propiedades y de los alquileres. Como resultado, muchas familias destinan una proporción cada vez mayor de sus ingresos al pago de vivienda.
Michael Reyes experimentó directamente esta situación después de sufrir un accidente laboral. El trabajador de mantenimiento descubrió que sus prestaciones mensuales ya no cubrían sus gastos ni el alquiler de un estudio cuyo costo promedio alcanza los mil 800 dólares mensuales.
“Nuestro costo de vida está aumentando, pero no nuestros ingresos”, declaró Reyes. También expresó su preocupación por el futuro de los programas municipales: “Algo no funciona bien”.
Actualmente vive en una casa diminuta después de pasar un año durmiendo en la parte trasera de su automóvil. A sus 59 años, considera que los esfuerzos podrían disminuir una vez concluyan los Juegos Olímpicos. “Lo hacen simplemente para los turistas”, afirmó. Posteriormente agregó: “Oh, vamos a limpiar Hollywood”. Finalmente sentenció: “Pero eso nunca va a cambiar”.
Información: AFP

