Ante el inevitable "golpe al bolsillo" que trae consigo la temporada de sequía, el campo yucateco ha encontrado una trinchera en los hogares. Edgardo Medina Rodríguez, titular de la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder), señaló que los huertos de traspatio son hoy la estrategia clave para amortiguar el alza histórica en los precios del tomate y el limón.
El funcionario recordó que el fenómeno es cíclico, pues el calor intenso reduce la producción, la oferta cae y los precios en los mercados locales se disparan. Sin embargo, el titular de la dependencia sostuvo que este año la apuesta principal es la autosuficiencia de los productores locales.
Explicó que, actualmente, el estado cuenta con más de 2 mil 100 huertos activos en diversas comunidades rurales. Según detalló Medina Rodríguez, el tomate destaca como un cultivo prioritario en estas parcelas familiares, donde esperan cosechas en el corto plazo para coincidir con el pico de precios en el mercado nacional.
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Beneficios económicos de los huertos familiares en el estado
"La meta es que esta producción contribuya a mitigar el alza de precios, incrementando la disponibilidad local y bajando la dependencia de lo que viene de fuera", destacó el funcionario.
Dijo que la estrategia no solo busca que las familias dejen de sufrir por el precio del kilo de tomate, sino que persigue dos objetivos fundamentales para el bienestar social. En primera instancia, el plan genera un impacto económico directo, ya que al producir para el autoconsumo, las familias emplean el dinero que antes destinaban a básicos en otras necesidades urgentes.
Asimismo, la iniciativa fortalece la soberanía alimentaria de la entidad. La autoridad fomenta que las zonas rurales aprovechen sus propios recursos, garantizando alimento fresco y de calidad sin importar las fluctuaciones o crisis que presente el mercado externo durante los meses de calor.
Estrategias de la Seder para la soberanía alimentaria
Sostuvo que, con la puesta en marcha de estos espacios, el Gobierno del Estado busca que el traspatio deje de ser solo un terreno baldío. El objetivo es convertir estos sitios en una "alacena viva" que proteja la economía familiar durante los meses más críticos del estiaje en Yucatán.

