La infraestructura vial en Yucatán arrastra un rezago cercano a dos décadas, con tramos que exhiben deficiencias de diseño, accesos inseguros, carriles mal integrados y puntos de alta peligrosidad, lo que genera un elevado número de muertos en las carreteras, advierte el auditor en seguridad vial, René Flores Ayora.
Aseguró que el atraso técnico impacta de forma directa en la seguridad de quienes circulan a diario. El resultado se refleja en cifras que no ceden: durante 2023 y 2024, un total de 404 personas fallecieron cada año por siniestros de tránsito en la entidad, de acuerdo con el auditor.
El experto ha sido enfático al señalar que estos hechos no son accidentes inevitables, sino siniestros prevenibles mediante voluntad política y ajustes técnicos estratégicos.
Periférico de Mérida, foco rojo
En particular, el Anillo Periférico de Mérida concentra múltiples riesgos acumulados a lo largo de más de 20 años, lo que lo convierte en una vía con alto nivel de letalidad.
Cada año, entre 20 y 25 personas pierden la vida en este circuito, una cifra que evidencia la urgencia de intervención, indicó.
Flores Ayora señala que a las carencias estructurales se suman problemas en materia de seguridad vial. La falta de señalética clara, iluminación adecuada y mecanismos de control de velocidad incrementa la exposición al peligro.
También influye la ausencia de herramientas tecnológicas que orienten al conductor, como radares informativos o paneles de mensajes variables. A esto se agrega la limitada vigilancia en puntos críticos y la carencia de estrategias operativas que ordenen el flujo vehicular.
Propuestas para reducir riesgos
En este contexto, Flores Ayora plantea una serie de propuestas enfocadas en corregir fallas sin requerir inversiones elevadas.
El paquete incluye la reducción de velocidad máxima a 80 km/h en carriles centrales y 50 km/h en laterales, junto con la instalación de radares de carácter preventivo. También sugiere el uso obligatorio de luces durante el día, mayor presencia policial y la aplicación de esquemas como la “Operación Carrusel”.
Desde el punto de vista técnico, propone ampliar zonas de entrecruzamiento, homologar carriles de aceleración y desaceleración, además de incorporar marcas logarítmicas en puntos de alta incidencia.
Llamado a una política integral
El auditor también subraya la necesidad de crear una Agencia de Seguridad Vial que coordine políticas públicas enfocadas en la reducción de la mortalidad.
Asimismo, resalta el papel de los motociclistas, ya que cerca de la mitad de las víctimas corresponde a este sector. El uso de casco certificado y la educación vial forman parte de las acciones pendientes.
Para el especialista, la solución no radica en grandes obras, sino en decisiones firmes con sustento técnico. La falta de acción mantiene una tendencia que cobra cientos de vidas cada año en Yucatán.

