Las fuertes precipitaciones registradas en Mérida y otros municipios de Yucatán durante los últimos días han generado preocupación entre la población por el riesgo de inundaciones y posibles afectaciones mayores. Sin embargo, especialistas aseguran que el comportamiento actual del acuífero de Yucatán dista considerablemente de los niveles observados durante los eventos hidrometeorológicos más severos de los últimos años.
El meteorólogo Juan Vázquez Montalvo, integrante del Comité Institucional para la Atención de Fenómenos Meteorológicos Extremos (Ciafeme) de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), explicó que el sistema subterráneo de agua mantiene suficiente capacidad para absorber el volumen de lluvia acumulado hasta ahora.
De acuerdo con el especialista, aunque las calles presentan más zonas inundadas y encharcamientos, esto no significa que el acuífero esté cerca de alcanzar un punto crítico como ocurrió en años anteriores.
El antecedente de Cristóbal y las tormentas de 2020
Vázquez Montalvo recordó que durante el paso de la tormenta tropical Cristóbal en 2020, el estado recibió acumulaciones extraordinarias de lluvia que oscilaron entre 600 y mil milímetros de agua precipitada.
Aquellas precipitaciones provocaron severas afectaciones en numerosas comunidades, especialmente en áreas bajas donde el agua permaneció durante varios días. Incluso se observaron fenómenos poco comunes, como corrientes de agua y cascadas desembocando en distintos cenotes de la entidad.
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A pesar de esas condiciones extremas, el acuífero todavía no alcanzó el nivel necesario para desbordarse. El especialista explicó que el fenómeno ocurrió meses después, cuando llegaron otros sistemas tropicales que aportaron una cantidad similar de lluvia.
El rebose ocurrió tras Gamma, Delta y Zeta
Según detalló el investigador de la Uady, fueron las tormentas tropicales Gamma, Delta y Zeta las que finalmente llevaron al acuífero a un punto de saturación sin precedentes.
"El acuífero rebosó cuando ya vinieron las tormentas tropicales Gamma, Delta y Zeta. Ellos provocaron lluvias con una cantidad similar, y ya con casi dos mil milímetros acumulados, el acuífero rebosó alcanzando los 5.20 metros sobre el nivel medio del mar", explicó el experto.
Destacó que la combinación de varios eventos meteorológicos consecutivos generó una acumulación extraordinaria de agua que terminó por elevar significativamente los niveles subterráneos.
Esa situación derivó en afectaciones prolongadas en diversas zonas del estado y marcó uno de los episodios hidrológicos más importantes registrados recientemente en la región.
El nivel actual se mantiene lejos del punto crítico
Actualmente, el comportamiento del sistema hídrico muestra una realidad distinta. Vázquez Montalvo indicó que el manto freático registra un nivel de 1.72 metros sobre el nivel medio del mar, muy por debajo de los 5.20 metros que se alcanzaron durante el rebose ocurrido en 2020.
Para que se repita un escenario similar, explicó, tendría que acumularse nuevamente un volumen cercano a los dos mil milímetros de lluvia, una condición que no forma parte de los pronósticos asociados a las precipitaciones actuales.
"Eso no va a ocurrir ahora con estas lluvias. Ocurriría si vienen algunos ciclones pequeñitos de mucha agua; eso sí lo podría provocar, pero estas lluvias no", señaló el especialista.
Saturación del suelo explica los encharcamientos
El meteorólogo aclaró que la presencia de más calles inundadas responde principalmente a la incapacidad temporal del suelo para absorber rápidamente el agua acumulada tras varios días consecutivos de lluvia.
La humedad constante ha reducido la capacidad inmediata de infiltración, lo que favorece la formación de charcos y encharcamientos en distintos sectores urbanos y rurales.
Información: Quadratín

