Guillermo Castillo | Aficionados celebran en las calles de Mérida tras el triunfo de la Selección Mexicana en el Mundial 2026.

El silbatazo final apenas acababa de decretar el contundente triunfo de la Selección Mexicana sobre Sudáfrica, y las calles de Mérida ya sabían lo que venía. No importó que el cielo amenazara con venirse abajo, ni que las primeras gotas de lluvia comenzaran a castigar el asfalto. Para la afición yucateca, la fiesta nacional no se pospone por el clima.

En cuestión de minutos, el Monumento a la Patria se transformó en el epicentro de la euforia.

El gris de la tarde de este jueves se tiñó de inmediato de verde, blanco y rojo. Familias enteras, jóvenes con la camiseta bien puesta y fanáticos envueltos en banderas desafiaron el aguacero para congregarse al pie del emblemático monumento del Paseo de Montejo. El agua que caía solo sirvió para refrescar los gargueros que, a todo pulmón, coreaban el ya tradicional “¡México, México!”.

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Caravana de vehículos se suma al festejo mundialista

La celebración no fue solo de quienes pie a tierra conquistaron la glorieta. El apoyo llegó también sobre ruedas. Una caravana interminable de automovilistas se sumó al festejo, armando un concierto improvisado de cláxones que retumbaba en toda la avenida.

Ventanillas abajo, banderas ondeando al viento y rostros empapados pero sonrientes confirmaban que el debut mundialista había encendido la chispa de la esperanza.

“¡Ganamos y nos vale la lluvia, esto apenas empieza!”, gritaba un aficionado con el rostro pintado, mientras saltaba al ritmo de los bocinazos.

La afición de Mérida celebra bajo la lluvia

La tarde cayó, pero el ánimo no decayó. El primer compromiso del tricolor está cumplido, los tres puntos están en la bolsa, y Mérida —fiel a su estilo— ya demostró que cuando juega la Selección Mexicana, la pasión es a prueba de tormentas.