Futbol S.A.

A unas horas de que ruede el balón, el ambiente mundialista se percibe inusualmente frío, desangelado; un letargo que no nace de la falta de amor al futbol, sino del peso asfixiante de la burocracia comercial. Las estrictas regulaciones de la FIFA sobre sus logotipos, mascotas y derechos de transmisión parecen haberle arrancado el alma a la justa popular. 

Resulta desproporcionado, casi un castigo a la identidad del barrio, que el dueño de una pequeña fonda o un restaurante de apenas cinco mesas deba desembolsar cinco mil pesos por cada televisor si quiere compartir la pasión del juego con sus clientes.

El impacto de este cerco económico ya se siente en lo local y abre una brecha evidente en las plazas públicas, mientras el Ayuntamiento de Mérida se vio obligado a dar marcha atrás a la proyección de los partidos debido a costos que resultan altos para el erario municipal, y aunque el Gobierno del Estado anuncia un Fut Fest en distintos puntos de la entidad, queda el sabor de que el futbol ha dejado de pertenecerle a la gente en las calles. ¿Será?

Plan B para el plan

Aunque el gobierno estatal confía en que el Congreso apruebe el empréstito para financiar el plan “Renacimiento de Mérida”, Huacho dejó claro que ya contempla un “plan B” por si los diputados le cierran la llave al financiamiento. 

Dijo que la solicitud del crédito será enviada al inicio del próximo periodo ordinario de sesiones; y adelantó que buscará reunirse personalmente con las distintas bancadas para explicar los alcances del proyecto y convencerlas de respaldarlo. 

Al ser cuestionado sobre qué ocurriría en caso de que el Congreso rechace la propuesta, el gobernador recurrió a una de las máximas más conocidas de la política: “una cosa es lo deseable y otra cosa es lo posible”.

“En caso de no aprobarse, haremos lo que sea posible para ir solucionando lo urgente”, afirmó.

Así, mientras el Ejecutivo apuesta por el plan completo de Renacimiento de Mérida, ya dejó preparado el paraguas político: si no llega el crédito, tocará aplicar la versión austera del proyecto y avanzar, aunque sea por partes, en la atención de los problemas más apremiantes de la capital yucateca. ¿Será?

El sargazo, como oportunidad de innovación

La investigación del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) abre un camino positivo para transformar la problemática del sargazo en una oportunidad de desarrollo sostenible. El enfoque de la doctora Rosa María Leal Bautista, que integra ciencia, economía circular y saberes comunitarios, demuestra que el alga puede convertirse en materia prima para fortalecer la soberanía alimentaria y la agricultura local.

La trazabilidad propuesta garantiza un manejo responsable, considerando su composición y posibles riesgos, pero también su potencial para generar valor. Lo más relevante es la visión participativa: productores, sociedad y ciencia trabajando juntos para convertir un desafío ambiental en motor de innovación y bienestar.

Este modelo no sólo busca mitigar impactos en las costas, sino también impulsar la economía rural, mostrando que México puede encontrar soluciones propias y sustentables desde la colaboración y el conocimiento. ¿Será?