Guillermo Castillo | Visitantes y habitantes disfrutan de las actividades temáticas instaladas en el corazón de Mérida.

El eco de los tacos chocando en el túnel de vestuarios parece trasladarse, por arte de magia, a las canteras coloniales del Centro Histórico. A solo unas horas de que el balón ruede por tercera vez en la historia de nuestro país en una Copa del Mundo, el espíritu mundialista ha tomado por asalto la explanada central de la Plaza Grande.

Entre el olor a marquesita y el calor de la tarde, la estrategia municipal “Entre Gol y Gol” ha transformado el corazón de la capital yucateca en una auténtica fiesta de color verde, blanco y rojo.

Guillermo Castillo | El ambiente futbolero se apodera de espacios emblemáticos de la capital yucateca.

El montaje no pasa desapercibido para nadie. La joya de la corona es una estructura que simula el túnel por donde los gladiadores de las canchas salen a jugarse la vida, decorada con elementos que emulan la emblemática playera de la Selección Mexicana.

A unos pasos, un reto de cabeceo desafía la gravedad y la habilidad de los transeúntes, provocando risas y aplausos de quienes se detienen a observar. Mientras tanto, las icónicas letras que forman la palabra Mérida se han convertido en el escenario perfecto para la foto del recuerdo, fusionando la pasión futbolera con la imponente arquitectura colonial de la zona.

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Pasábamos a dar la vuelta antes de irnos a la casa a preparar todo para el partido y nos topamos con esto. La verdad es que se siente una vibra padrísima; ya se te pone la piel de gallina de pensar que el Mundial ya empieza”, comentó entusiasmado Carlos Mendoza, un joven aficionado que viste orgulloso la playera nacional mientras intenta superar el reto de cabeceo.

Turistas y locales se suman a la fiesta futbolera

La Plaza Grande , usualmente un espacio de calma y plática bajo la sombra de los laureles, hoy vibra a un ritmo distinto. Turistas nacionales y extranjeros, contagiados por la euforia, detienen su caminata para capturar el momento. Para muchos, ver el contraste de la modernidad del torneo más importante del planeta con el entorno histórico de Mérida resulta una experiencia única.

La Plaza Grande reúne a familias, turistas y aficionados en torno a la celebración mundialista.

Es bellísimo ver cómo un lugar con tanta historia y este estilo colonial tan marcado se llena de la energía del futbol. Venimos de Monterrey y allá el ambiente está a tope, pero llegar aquí y ver que la gente comparte esa misma ilusión en un escenario tan bonito como este parque es algo muy especial”, relata Mariana Silva, quien posa junto a su familia en las letras turísticas.

Con la cuenta regresiva llegando a su fin y la expectativa global en su punto más alto, Mérida demuestra que no se necesita ser una sede oficial con estadio para vivir la Copa del Mundo 2026 con el corazón. La Plaza Grande ya dio el silbatazo inicial, y entre goles, fotos y sonrisas, los meridanos ya juegan su propio partido.