El reciente sismo percibido en Mérida, que derivó en evacuaciones preventivas en hospitales, comercios y espacios públicos, deja sobre la mesa una reflexión necesaria en materia de protección civil. En una entidad acostumbrada a convivir con la cultura de la prevención ante huracanes —fenómenos que permiten cierto margen de preparación—, los movimientos telúricos representan un escenario distinto, súbito, breve y difícil de anticipar. Aunque en esta ocasión no se reportaron daños ni riesgos mayores para la población, el simple hecho de haber obligado a activar protocolos de evacuación evidencia la necesidad de ampliar el enfoque preventivo para riesgos menos frecuentes, pero no imposibles.
En este sentido, vale la pena considerar la importancia de incorporar con mayor regularidad simulacros especializados en sismos dentro de escuelas, centros de trabajo y edificios públicos. No se trata de sustituir la cultura ya consolidada frente a huracanes, sino de complementarla con herramientas que permitan responder de manera adecuada ante eventos inesperados. La prevención no puede limitarse a lo conocido; también debe prepararse para lo improbable. ¿Será?
La lluvia a la vista
Esperemos, que no nos llueva sobre mojado, pues de acuerdo con el sistema meteorológico de la UADY desde mañana miércoles existe una alta probabilidad de que en Yucatán se presenten lluvias torrenciales, el detalle es que no serán como las que ocurren cada temporada, sino que serán como las registradas a finales del mes de mayo y los primeros días de junio, esto por los fenómenos atmosféricos actuales, como la llegada de la Onda Tropical número 5.
Si bien es cierto que el clima no se puede controlar, la prevención sí y no sólo por parte de la autoridad estatal y municipal, que deben hacer su trabajo, sin duda, pero aquí hay que hacer énfasis en que la actividad humana, es decir, los ciudadanos, tenemos mucho que ver en que una lluvia pueda transformarse en tragedia, pues algo tan simple como tirar basura en la calle puede derivar en calles anegadas. ¿Será?
¿Señales?
Se escucha entre algunos morenistas que la llegada de Ariadna Montiel a la dirigencia nacional del partido ya comenzó a mover piezas rumbo a 2027. En Chihuahua llamó la atención que uno de los primeros en cerrar filas con la nueva dirigencia fuera el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar. Hay quienes ven en esa cercanía una señal de entendimiento político en momentos de “definiciones” y en un público interés de la presidenta Claudia Sheinbaum por arrebatar el estado al PAN… Mientras otros perfiles siguen ocupados en disputas, el edil juarense parece apostarle a sumar dentro del movimiento. En política, dicen, las señales importan. ¿Será?

