Cortesía | José Manuel Tec Tun destacó la importancia de fortalecer la enseñanza y preservación del maya yucateco entre las nuevas generaciones.

Luego de que especialistas advirtieran durante el Encuentro de la Red Nacional de Investigación sobre Lenguas Indígenas, realizado en el Gran Museo del Mundo Maya, que el maya yucateco atraviesa un proceso de desplazamiento lingüístico, el maestro, antropólogo social y promotor cultural José Manuel Tec Tun llamó a evitar las visiones fatalistas y a concentrar los esfuerzos en fortalecer su enseñanza y preservación.

En ese encuentro, se señaló que, aunque en Yucatán existen alrededor de 800 mil hablantes de maya, la lengua registra una tasa de pérdida cercana al 60 por ciento, lo que significa que seis de cada diez hijos de madres mayahablantes ya no la aprenden como lengua materna. Entre las principales causas mencionó la discriminación hacia las lenguas originarias.

Sin embargo, Tec Tun consideró en entrevista con 24 HORAS Yucatán que la situación debe analizarse con mayor profundidad y cuestionó que los diagnósticos se limiten a interpretar porcentajes.

"Hay muchos estudiosos que se vuelven como adivinos y dicen que dentro de 15 o 20 años se va a acabar. Yo digo: esos 15 o 20 años que estás pensando, haz algo para preservarlo. No te pongas a decir que se va a acabar; haz algo para que no se acabe", expresó durante la presentación de su libro La sabiduría maya a través del lenguaje.

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Cuestiona diagnósticos basados únicamente en porcentajes

El autor sostuvo que los censos generales no siempre reflejan con precisión la realidad de la lengua maya. Explicó que el crecimiento de la población hispanohablante, impulsado en parte por la migración, provoca que disminuya el porcentaje de mayahablantes, aunque ello no implique necesariamente que haya menos personas hablando el idioma.

Recordó que los niños menores de cinco años, muchos de los cuales aprenden maya en sus hogares, no son considerados en estos registros, por lo que propuso realizar un censo específico de hablantes de lengua maya para conocer con mayor exactitud su estado.

Tec Tun también reconoció que existen esfuerzos institucionales para impulsar el aprendizaje del idioma. Citó como ejemplo el programa de enseñanza de lengua maya en escuelas de educación básica, que actualmente beneficia a miles de estudiantes, aunque advirtió que uno de los principales problemas es la falta de continuidad al concluir la primaria.

"Después de sexto año ya no tienen dónde seguir aprendiendo. A quienes ya hablan maya les sirve como refuerzo, pero quienes la están aprendiendo como segunda lengua terminan perdiendo parte de lo que habían avanzado", explicó.

Falta continuidad en la enseñanza de la lengua maya

A ello, añadió, se suma la dificultad que enfrentan maestros y promotores independientes para sostener cursos particulares debido a la falta de recursos económicos y tecnológicos, lo que provoca que muchos proyectos desaparezcan al cabo de pocos años.

Tec Tun también insistió en que la enseñanza del maya debe ir más allá de traducir palabras del español. Señaló que muchas expresiones han perdido su significado original al interpretarse únicamente desde una perspectiva literal.

Como ejemplo citó la palabra ya'axché, comúnmente traducida como "árbol verde", cuando en realidad significa "árbol principal", una referencia a la ceiba como árbol sagrado dentro de la cosmovisión maya.

Precisamente esa reflexión dio origen a La sabiduría maya a través del lenguaje, obra que recopila textos publicados durante cinco años en redes sociales sobre el origen y significado de palabras mayas presentes en el español yucateco.

La lengua maya sigue viva en la identidad peninsular

El autor explicó que decidió escribir los artículos en español, con títulos en maya, para acercar este conocimiento a un público más amplio y ofrecer una herramienta de apoyo a quienes enseñan la lengua.

Para Tec Tun, la presencia de vocablos mayas en el español que se habla en Yucatán, Campeche y Quintana Roo demuestra que la lengua sigue siendo un componente vivo de la identidad peninsular. Por ello, insistió en que el reto no es anticipar su desaparición, sino generar más acciones, inversión y espacios de aprendizaje que garanticen su permanencia entre las nuevas generaciones.