Los llamados retiros de exorcismo en Portugal continúan generando polémica en las inmediaciones del santuario de Fátima, uno de los principales centros de peregrinación de la Iglesia católica. Cada mes, decenas de personas participan en ceremonias organizadas por una agrupación religiosa que no cuenta con reconocimiento oficial del Vaticano.
En el sótano de un centro comercial ubicado a pocos metros de la explanada del santuario, los asistentes participan en rituales donde supuestos exorcistas imponen las manos sobre los creyentes. Durante las sesiones, algunas personas caen al suelo, gritan o experimentan episodios similares a estados de trance.
Más de 100 personas acudieron recientemente a uno de estos encuentros promovidos por la denominada Prelatura de San Pedro y San Pablo, entidad fundada en 2006 y de la que tanto el Vaticano como las autoridades católicas locales se han deslindado.
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Iglesia católica cuestiona los retiros de exorcismo
Representantes del clero sostienen que estos encuentros son dirigidos por personas que se presentan como figuras religiosas, aunque permanecen fuera de la supervisión oficial de la Iglesia. Por ello, consideran que podrían aprovecharse de fieles que atraviesan situaciones de vulnerabilidad emocional o espiritual.
Durante la ceremonia, los asistentes se acercan uno a uno a Francisco Marques, un joven de 27 años que viste sotana negra y cuello romano. El organizador coloca ambas manos sobre la frente de cada participante antes de que algunos se desplomen hacia atrás y sean auxiliados por colaboradores.
Tras vivir la experiencia, Lurdes Ramísio, enfermera de 56 años, afirmó: "Es una paz muy profunda la que uno encuentra. Es una liberación. Me voy de aquí después de una purificación, con el alma ligera".
La participante también expresó: "Siento que ahí hay un poder. Esas manos transmiten un poder dentro de mí".
Francisco Marques asegura poseer el don de expulsar demonios
Las sesiones son organizadas por Francisco Marques, miembros de su familia y el italiano Salvatore Micalef, quien se presenta públicamente como obispo.
En declaraciones a la AFP, Micalef explicó: "Lo primero que noté en Francisco fue que tenía el don de expulsar demonios (...) Por eso promulgué un decreto, según el cual puede ser exorcista". Pese al interés que despiertan estos encuentros, la iniciativa enfrenta fuertes críticas por parte de la propia Iglesia católica.

Obispo de Leiria-Fátima denuncia posibles abusos
El obispo de Leiria-Fátima, José Ornelas, recordó que la Iglesia aborda el exorcismo "con mucha cautela" para evitar que los sacerdotes proyecten una imagen semejante a la de "un gurú que tendría poder sobre los demonios".
Hace tres años, la diócesis publicó un comunicado para advertir sobre estos "retiros sospechosos" organizados por "un supuesto seminarista amigo del papa" y "un obispo que se presenta como exorcista del Vaticano".
Ornelas señaló que la Iglesia carece de autoridad para prohibir estas prácticas, aunque consideró necesario denunciar "un abuso" cometido por personas que podrían "aprovecharse" del sufrimiento ajeno "para su propio beneficio".
Por su parte, Francisco Marques afirmó sentirse "perseguido" por la institución religiosa y confirmó que presentó una denuncia por difamación ante la justicia.
"Nos han calumniado. Nos han llamado falsos sacerdotes, falso obispo, estafadores. Por eso hay que defender nuestra dignidad", aseguró.

Donaciones y artículos religiosos financian las actividades
El autoproclamado clérigo celebra ceremonias religiosas cada domingo en una "capilla privada" instalada en su residencia, situada en un poblado de la región de Aveiro, aproximadamente a 100 kilómetros al norte de Fátima.
Marques sostiene que la asistencia a los exorcismos no tiene costo. Sin embargo, reconoció que las actividades se sostienen mediante donaciones voluntarias de los participantes.
Además de comercializar libros de su autoría, también ofrece sal "exorcizada", agua bendita y diversos ungüentos elaborados por él mismo. En la mesa donde exhibe estos productos, los visitantes encuentran tarjetas con una fotografía junto al papa Francisco, además de un número telefónico y una cuenta bancaria.
Información: AFP

