El maltrato y la crueldad hacia los animales domésticos avanzan sin tregua en la entidad. En lo que va del año, Yucatán ya registra alrededor de 1,100 de agresiones contra mascotas, según reveló la activista y defensora de los derechos animales, Elsa Arceo Medina. La cifra, advirtió, representa apenas la punta del iceberg, ya que la mayoría de la violencia ocurre en la clandestinidad y nunca se denuncia de manera formal.
El abandono, las golpizas, la desnutrición severa por falta de agua y alimento, la omisión flagrante de cuidados médicos y los actos de crueldad extrema encabezan la lista de agresiones más recurrentes hacia perros y gatos. Arceo Medina alertó que estas conductas delictivas ya comenzaron a propagarse hacia municipios del interior del estado donde anteriormente este tipo de violencia no era tan visible.
“Todos los casos de crueldad tienen que ser judicializados”, sentenció la activista, al señalar que el verdadero cuello de botella radica en lograr que los reportes se transformen en expedientes penales con sanciones ejemplares.
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Elsa Arceo Medina advierte rezago en denuncias
La defensora animalista explicó que el estado atraviesa por un momento crítico debido, en gran medida, a la baja cultura de la denuncia formal. Detalló que, aunque los ciudadanos suelen ser muy activos documentando, fotografiando y viralizando los casos de abuso en plataformas digitales, la gran mayoría se niega a acudir ante el Ministerio Público para ratificar los hechos, lo que maniata legalmente a las autoridades.
Como ejemplo de esta problemática, la activista recordó un caso reciente ocurrido en el municipio de Kanasín, donde un perro fue amarrado y arrastrado por una motocicleta en movimiento. A pesar de que las corporaciones policiales y ambientales acudieron de inmediato al sitio tras la difusión del video, la persona que atestiguó y publicó el hecho se negó a interponer la denuncia formal, frenando el seguimiento jurídico contra los agresores.
Arceo Medina cuestionó que las estadísticas gubernamentales no reflejen la verdadera dimensión de la crisis humanitaria y veterinaria que los colectivos y rescatistas independientes palpan diariamente en los municipios y colonias periféricas.
Caso de Kanasín exhibe falta de seguimiento legal
Asimismo, apuntó que detrás de la sobrepoblación de animales en situación de calle existe una grave carencia de educación y conciencia social sobre la tenencia responsable. Recordó que prácticamente cada perro o gato que hoy deambula sin rumbo en busca de comida, alguna vez tuvo un hogar del cual fue cruelmente expulsado.
Finalmente, la activista hizo un enérgico llamado a los yucatecos a romper con la apatía, dar seguimiento legal a los reportes de maltrato vecinal y entender que el bienestar de los seres sintientes no es una responsabilidad exclusiva de las asociaciones civiles o el gobierno, sino una obligación colectiva para erradicar la violencia del tejido social.

