Guillermo Castillo | Operadores del Va y Ven suspendieron actividades en el Circuito Metropolitano en medio de una demanda de mejoras laborales.

A primeras horas de la mañana, operadores de la ruta Va y Ven del Circuito Metropolitano decidieron irse a paro de labores, dejando sin el servicio de transporte público a miles de meridanos. Los vehículos permanecen en el encierro, en tanto los empleados buscan incremento a su salario y una mesa de diálogo.

Uno de los representantes de los operadores, Antonio Oviedo, dijo que buscan soluciones con la empresa concesionaria para llegar a un acuerdo y así no afectar a los usuarios de esta ruta.

“Pedimos un diálogo que se sustente, que esté firmado, que tenga un sustento para llegar a la respuesta de nuestras exigencias”, indicó.

El operador se disculpó por las molestias que este paro de labores puede ocasionar a la ciudadanía en general. Argumentó que esta acción es consecuencia de no recibir un aumento salarial desde el paro anterior que buscaba condiciones dignas.

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Comentó que estas dinámicas de complicaciones laborales han sido desde hace dos años. Acusó que han sido sometidos a castigos o descuentos de sueldo, lo que considera poco factible para los operadores.

Choferes exigen diálogo directo con la empresa

Explicó que en este paro están participando 95 operadores de esta ruta, quienes decidieron no salir a cubrir el servicio este jueves. Asimismo, comentó que han tenido mesas de diálogo con la Agencia de Transporte de Yucatán (ATY), pero no llegaron a ningún acuerdo. Expuso que desean un diálogo directo con la empresa y no con la ATY, con la finalidad de que la compañía se haga cargo de sus demandas.

El paro es de 36 unidades18 de circuito interior y 18 de circuito exterior, las que están en el encierro mientras se llega a un acuerdo. La cita con la ATY la tienen hasta el lunes, pero los inconformes buscan un acuerdo que lleve a una modificación en su contrato colectivo de trabajo.

Guillermo Castillo | El paro laboral afecta la movilidad de trabajadores y estudiantes en distintos puntos de la ciudad.

Usuarios relatan afectaciones por suspensión del servicio

Para Carlos Tun, este jueves no era un día cualquiera; tenía una entrevista de trabajo en el poniente de la ciudad. Salí de mi casa con el tiempo medido, confiado en que el camión pasa puntual. Estuve parado casi cuarenta minutos viendo cómo la aplicación de Va y Ven no marcaba ninguna unidad cerca”, relata con el rostro desencajado. Carlos no sabía del paro laboral hasta que otros usuarios en la banqueta se lo confirmaron.

Tuve que pedir un viaje por aplicación que me cobró el triple de lo que cuesta el pasaje normal. Llegué tarde a mi cita de trabajo. En estos tiempos, la puntualidad lo es todo, y dar esa primera impresión me desanima mucho. Ojalá entiendan que fue por el transporte”, señaló Carlos

Para Baruch Muñoz, la ruta Circuito Metropolitano no es una opción, es una necesidad estricta. Su trayecto diario conecta su hogar con su centro de trabajo, y no existen rutas alternativas directas que hagan ese recorrido. “Es mi principal medio de movilidad. Cuando me enteré del paro, ya era tardísimo”, comentó resignado mientras sostiene su tarjeta de transporte inútilmente en la mano.

“Quise buscar un taxi, pero las tarifas dinámicas estaban por las nubes, impagables para el salario de un día. Hoy ya perdí el bono de puntualidad de la quincena y, prácticamente, la jornada laboral de hoy la pasé parado en una esquina buscando cómo regresar a mi casa”, indicó el afectado.

Guillermo Castillo | Usuarios del transporte público en Mérida reportaron retrasos y gastos adicionales por la falta de unidades.

Estudiantes y trabajadores resienten impacto económico

Javier Canché representa a la gran población estudiantil que también trabaja y que vio su economía afectada en cuestión de minutos. Tenía un examen parcial a las 7:00 am y después debía correr a su empleo de medio tiempo.

Monitoreaba la ruta y nada.Al final, vi que el tiempo se me venía encima y tuve que pedir un viaje compartido con otra muchacha que estaba igual de desesperada que yo. Pagué más de 120 pesos. Prácticamente me quedé sin el dinero de mi comida de hoy para poder llegar a la escuela. Entiendo que los choferes tengan sus demandas, pero nos dan un golpe bajísimo a los que vivimos al día”, señaló.