En las calles de Tesoco, el silencio no es ausencia de ruido, sino el resultado de una armonía trabajada a mano. Aquí, cuando un vecino tiene un roce con otro, o cuando el fuego de un pleito familiar amenaza con desbordarse, no se busca una patrulla ni se redacta una demanda. Se busca a Carlos Puc Choc, el hombre que ostenta un título tan antiguo como la selva misma: Juez Maya.
Para don Carlos, la justicia no se imparte con un mazo de madera en un estrado frío, sino con la sabiduría del diálogo en la lengua de sus ancestros. En una comunidad donde el maya es el latido diario, la mediación no es un trámite, es una necesidad cultural.
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"Un juez maya es más importante hasta que el comisario", explica con serenidad. "Cualquier pleito, si no quieren llegar al ministerio, se puede lograr un acuerdo entre las partes".
Su labor es, en esencia, un escudo para la economía de las familias. En Tesoco, un proceso judicial formal no solo implica distancia y burocracia, sino un gasto que muchos no pueden costear. Carlos evita que el conflicto escale, ahorrando pesos y, sobre todo, salvando la paz social.
Ser Juez Maya no es un cargo que se obtenga solo con un nombramiento del INDEMAYA; es un examen diario de reputación. Para don Carlos, la clave está en el pulso preciso: saber quién es quién en cada familia y entender las raíces de cada disputa.
La importancia del Juez Maya ante el INDEMAYA
Para tener este papel la herramienta básica es el propio idioma, el maya, teniendo siempre el objetivo de evitar que los problemas civiles, familiares o penales lleguen a tribunales externos. El secreto para ser esa figura de respeto y autoridad es ser un ejemplo vivo para la comunidad.
"Para ser un juez maya, la gente te tiene que conocer muy bien, pero también tienes que conocer muy bien a la gente", afirma. Esa reciprocidad es la que permite que su palabra tenga peso y que los acuerdos se respeten.
Pero la labor de Puc Choc no termina en la conciliación. Consciente de que el tiempo es un enemigo voraz, ha decidido colaborar con la academia para transcribir ritos ancestrales del maya al español. Es una carrera contra el olvido: rescatar ceremonias y palabras que, de otro modo, se perderían con la partida de los abuelos.
Rescate de tradiciones y ritos ancestrales en Tesoco
Lejos de lo que se cree, el oficio no está muriendo. Carlos observa con esperanza cómo las nuevas generaciones muestran interés por esta forma de justicia restaurativa. En un mundo que suele resolver sus diferencias con violencia o papeles fríos, Tesoco apuesta por la palabra, la mediación y el respeto a la herencia.
Al final del día, Carlos Puc Choc no solo dicta acuerdos; protege el alma de su pueblo, recordándonos que la verdadera justicia es aquella que logra que dos vecinos vuelvan a saludarse al amanecer.

