AFP | El artista Nicolas Buissart dirige una expedición de safari urbano por las estructuras industriales de Charleroi en Bélgica.

Nicolas Buissart, un artista de origen belga, inició su trayectoria como guía turístico tras una crítica periodística de los Países Bajos. El diario calificó a Charleroi como la ciudad más fea del mundo, lo que motivó a Buissart a crear recorridos poco convencionales.

Actualmente, el guía suma 15 años organizando visitas por almacenes deteriorados y fábricas en ruinas. Estos espacios representan los restos del antiguo esplendor industrial de la región de Valonia, la cual funcionó como cuna del capitalismo europeo.

Sobre el entorno francófono, el guía explica que "Valonia solía ser próspera; es una especie de cuna del capitalismo". Además, Nicolas Buissart añade que "el problema del capitalismo es que deja muchos residuos", refiriéndose al estado actual de las edificaciones.

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El movimiento del safari urbano en la ciudad de Charleroi

Un grupo de jubilados provenientes de Lille, en el norte de Francia, recorrió la zona durante un día gris de marzo. Ellos buscan experimentar la exploración urbana, conocida popularmente como urbex, una tendencia global que creció en las últimas dos décadas.

Los techos con moho y las ventanas rotas atraen a fotógrafos de ciudades como Berlín o Detroit. Por esta razón, el safari urbano permite observar de cerca los gigantescos restos de acero y hormigón que definen el paisaje local de Bélgica.

Veronique Moussu, integrante de la expedición de Lille, comentó a la agencia AFP que existe una estética atractiva en estos sitios. "Estos espacios se ven realzados por el juego de luces, sombras y arte callejero", afirmó la visitante en su segunda estancia en cuatro años.

Antiguamente, Charleroi destacó como un centro minero de carbón fundamental para la economía nacional. No obstante, pasaron más de 40 años desde el cierre de la última mina, y hoy la ciudad destaca por su aeropuerto operado por Ryanair.

La Piscina Solvay y el patrimonio industrial de ArcelorMittal

La primera parada del recorrido incluyó la Piscina Solvay, un complejo de ocio construido en la década de 1930. Un industrial belga edificó este lugar para los trabajadores de una fábrica de carbonato de sodio del siglo XIX.

El inmueble carece de techo y la lluvia afecta directamente el suelo de baldosas agrietadas. Nicolas Buissart, quien tiene 46 años y estudió diseño, coordina las medidas de seguridad antes de permitir que los turistas exploren el interior del edificio.

Posteriormente, el grupo visitó un almacén masivo destinado anteriormente al tratamiento de láminas de acero inoxidable. Esta planta perteneció al gigante siderúrgico ArcelorMittal y permanece clausurada desde hace aproximadamente 15 años.

Pascale Dufour-Floor, residente de la frontera franco-belga, recordó a los miles de obreros que laboraron en estos espacios ahora destruidos. A pesar de esto, Valerie Demanet, directora de la Oficina de Turismo de Charleroi, considera este patrimonio como un activo diferenciador.

Información: AFP