Fiscalización obligada
El aval del Congreso del Estado para otorgar un cheque de mil 562 millones de pesos al Plan Bienestar Metropolitano marca un punto de inflexión en la dinámica política de Yucatán, donde la urgencia urbana terminó por disolver —al menos de forma coyuntural— la brecha partidista entre Morena y el PAN. Que una aprobación de esta magnitud haya transitado con 31 votos a favor evidencia que el crecimiento desmedido de Mérida y sus municipios conurbados ya no admite la postergación de obras estructurales en agua potable, pavimentación y transporte público. Sin embargo, el cálculo legislativo dejó al descubierto una condición implícita, al retirar el pretexto del ahogamiento financiero, la responsabilidad del Ejecutivo estatal pasa a ser absoluta. El contundente “Ni una excusa más” pronunciado desde la tribuna por la oposición panista sintetiza el verdadero dilema tras la contratación de esta deuda. Al dotar al gobierno de las herramientas económicas solicitadas, el margen de maniobra para justificar rezagos en los servicios básicos se ha reducido a cero. Ahora, la efectividad del Plan Bienestar Metropolitano no se medirá en la fluidez de los discursos ni en el consenso de los dictámenes, sino en la transparencia de las licitaciones y en la rapidez con la que esos millones se traduzcan en grifos con agua, calles transitables y camiones dignos para las familias del sector metropolitano. ¿Será?
Apagan posible crisis
Entre los pasillos de Palacio Nacional y las oficinas de la dirigencia de Morena se respiró un alivio indiscutible luego de que Rubén Rocha Moya solicitara una nueva licencia. Su regreso de poco más de 34 horas al Gobierno de Sinaloa encendió las alertas entre la 4T, porque sus miembros perfilaban que podía generar una fuerte crisis política y de seguridad. Cuentan que el mensaje de Claudia Sheinbaum del sábado fue la llave para destrabar el enredo y lo confirmó este domingo al calificar públicamente la salida del mandatario como “lo mejor para Sinaloa”. La Presidenta no solo respaldó el deslinde que hicieron los morenistas de Rocha Moya, ayer con su comentario que el gobernador interino electo termine su periodo envió una señal: la gobernabilidad del estado y la certidumbre en las investigaciones están por encima de los costos o lealtades políticas individuales. ¿Será?
Interés de fondo
Casi casi en lo oscurito, este pasado fin de semana Hugo Eric Flores asumió el control total del partido PAZ, al ser designado presidente de ese instituto político en su primer Congreso Nacional. En su mensaje, sostuvo que, aunque no se arrepentía de haber apoyado a AMLO en 2018, sí se desmarcaba de aquellos que acabaron con “el legado de la austeridad valiente”. El evento aparentemente se organizó de manera que pasara desapercibido, lo que genera la duda de si no le interesa que su franquicia llegue a las masas y solo le importan los más de 80 millones de pesos de prerrogativas que tiene asegurados este año. ¿Será?

