Juan Manuel Contreras | Prolongación Montejo mantiene inmuebles sin actividad comercial, en medio de una transformación de la dinámica urbana de Mérida.

La decadencia comercial de Prolongación Montejo no comenzó con la instalación del carril bus-bici ni responde únicamente a la reducción de espacios de estacionamiento. Un análisis del Observatorio de Movilidad Sostenible de Mérida (OMSM) señala que dos de cada tres inmuebles abandonados en este corredor ya se encontraban desocupados antes de que entrara en operación dicha infraestructura.

Eduardo Monsreal Toraya, integrante del OMSM, explicó a 24 HORAS Yucatán que el organismo realizó recorridos y levantamientos en la zona, además de revisar imágenes históricas de Google Maps, con el propósito de establecer desde cuándo los inmuebles dejaron de registrar actividad.

Los resultados cuestionan la versión que atribuye el deterioro comercial principalmente al carril bus-bici, instalado durante la pasada administración. El análisis identifica un problema previo y relacionado con factores económicos, inmobiliarios y con la transformación de las actividades comerciales de la zona.

Inmuebles abandonados desde antes del carril bus-bici

De los 48 inmuebles sin uso registrados en enero de 2025, el 43.8 por ciento llevaba más de 10 años desocupado. A esta cifra se suma otro 18.8 por ciento que acumulaba entre cinco y 10 años sin actividad comercial.

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En contraste, apenas el 37.5 por ciento de los inmuebles analizados quedó desocupado entre 2021 y 2024. Estos datos muestran que una proporción importante del abandono comenzó mucho antes de la instalación de la infraestructura para transporte y bicicleta.

“Dos de cada tres inmuebles abandonados llevan así desde antes de la implementación del carril bus-bici”, señala el análisis del Observatorio de Movilidad Sostenible de Mérida.

Monsreal también puso en duda que la falta de estacionamiento explique por sí sola el abandono. El estudio encontró que 52.9 por ciento de los inmuebles sin uso contaba con estacionamiento dentro de sus propias instalaciones, por lo que esos espacios no dependían necesariamente de los cajones que desaparecieron de la vía pública.

Cambios en el consumo y mercado inmobiliario

De acuerdo con el integrante del OMSM, el fenómeno responde a una combinación de factores, entre ellos los cambios en las tendencias de consumo, los efectos económicos derivados de la pandemia, los elevados precios de renta y venta de los inmuebles y una política de suelo que permite mantener predios sin actividad durante largos periodos.

La transformación de la oferta comercial también modificó el papel de Prolongación Montejo. Durante décadas, este corredor concentró restaurantes, bares, discotecas y centros nocturnos, pero parte de esa actividad se trasladó hacia otros sectores de Mérida.

Entre las zonas que actualmente concentran una mayor oferta gastronómica y de entretenimiento se encuentran García Lavín, las inmediaciones de la Cámara de Comercio, Temozón Norte y otros corredores de la ciudad. El desplazamiento de negocios modificó así la dinámica comercial que durante años caracterizó a Prolongación Montejo.

Predios ociosos durante años

Monsreal señaló que los propietarios de los inmuebles pueden mantenerlos desocupados durante cinco, 10 o hasta 15 años, a la espera de encontrar un comprador o arrendatario que acepte los precios establecidos. Esta situación reduce la posibilidad de que los espacios incorporen nuevas actividades y vuelvan a generar movimiento económico.

Ante este escenario, el OMSM plantea recurrir a la política fiscal como una herramienta para reducir el abandono. Una de las alternativas consiste en establecer un sobrecargo al impuesto predial para los inmuebles que permanezcan ociosos durante periodos prolongados.

La propuesta busca modificar el incentivo económico para los propietarios, de modo que resulte menos conveniente mantener un inmueble vacío durante años que incorporarlo nuevamente al mercado mediante una actividad comercial o de servicios.

“Si no hay nada que les obligue a tener esos predios en abandono, ellos prefieren esperar al mejor postor”, explicó Monsreal.

Nuevos usos para Prolongación Montejo

La propuesta del Observatorio de Movilidad Sostenible de Mérida no plantea necesariamente recuperar la antigua concentración de restaurantes, bares y centros nocturnos. El planteamiento contempla que los inmuebles puedan adaptarse a nuevas actividades comerciales y de servicios.

Entre los posibles usos mencionados se encuentran oficinas, papelerías, lavanderías y comercios de actividades cotidianas, con el objetivo de aprovechar edificios e infraestructura que actualmente permanecen sin actividad.

Monsreal también consideró necesario flexibilizar algunas restricciones y generar incentivos administrativos que faciliten la apertura de nuevos negocios. La intención sería aprovechar los espacios existentes y permitir que Prolongación Montejo recupere actividad económica con una vocación acorde con las necesidades actuales de Mérida.

Movilidad no explica por sí sola el deterioro

El OMSM cuestiona que toda la responsabilidad por el deterioro comercial de Prolongación Montejo recaiga en la infraestructura de movilidad. Para el organismo, los datos apuntan a una combinación de predios costosos, expectativas inmobiliarias elevadas y una política de suelo que permite mantener inmuebles improductivos durante largos periodos.

Esta situación también representa un costo para la ciudad, debido a que mantiene infraestructura y espacios urbanos vinculados con propiedades que no aprovechan plenamente su potencial económico y social.

El análisis del organismo destaca que casi la mitad de los inmuebles abandonados lleva más de una década en esa condición, por lo que considera que este fenómeno merece mayor atención pública que la discusión centrada únicamente en los cajones de estacionamiento.

El reto para Prolongación Montejo, plantea el OMSM, consiste en recuperar actividad económica sin necesariamente regresar al modelo comercial del pasado. La alternativa pasa por adaptar los inmuebles a las nuevas tendencias de la ciudad y facilitar que vuelvan a tener un uso productivo.