Cuartoscuro | Los resultados del estudio muestran diferencias entre la satisfacción con la vida y el balance anímico de la población yucateca.

Los habitantes de Yucatán se sienten satisfechos con su vida, aunque eso no significa que experimenten más emociones positivas durante el día. La Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2025, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), revela que la entidad obtuvo una calificación superior al promedio nacional en satisfacción con la vida, pero registró un balance anímico inferior al del país.

Los yucatecos calificaron su satisfacción con la vida con 8.70 puntos en una escala de 0 a 10, por encima del promedio nacional de 8.62, lo que colocó a la entidad en el lugar 13 entre las 32 entidades federativas. Entre las mujeres la calificación fue de 8.62, mientras que entre los hombres alcanzó 8.78; en ambos casos, Yucatán también ocupó la posición 13 a nivel nacional.

Sin embargo, al medir el llamado balance anímico general —que compara las emociones positivas y negativas experimentadas el día previo a la entrevista—, Yucatán obtuvo 5.14 puntos en una escala de -10 a 10, por debajo del promedio nacional de 5.29.

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El estudio también ubica a Yucatán entre los estados con mayor percepción de movilidad social del país. El 59.7% de la población considera que actualmente tiene un nivel socioeconómico superior al del hogar donde creció, uno de los porcentajes más altos de México.

Pese a ello, la encuesta confirma que el bienestar no depende únicamente de la situación económica. A nivel nacional, 64.3% de las personas sin síntomas de ansiedad dijeron sentirse totalmente satisfechas con su vida, porcentaje que disminuye a 43.5% entre quienes presentan ansiedad y a 36.3% en personas con indicios de depresión.

Para la psicóloga clínica, Carolina Chávez, los resultados muestran que el bienestar ya no puede medirse únicamente por el ingreso o las condiciones materiales.

Salud mental influye en la calidad de vida

"Yucatán ha registrado un crecimiento económico importante y muchas personas perciben que viven mejor que la generación de sus padres. Sin embargo, el bienestar también depende de la salud mental, de las relaciones personales y del sentido de pertenencia. La ansiedad, la depresión y la soledad pueden afectar la calidad de vida incluso cuando existe estabilidad económica", explicó.

La especialista señaló que el envejecimiento de la población y el crecimiento de Mérida hacen que estos resultados sean particularmente relevantes para la entidad, pues cada vez hay más adultos mayores viviendo solos y cambios en las dinámicas familiares que pueden favorecer el aislamiento.

Para Chávez, el reto para Yucatán consiste en mantener el desarrollo económico sin descuidar la salud mental.

"Los datos muestran que sentirse bien no depende únicamente del dinero. También requiere fortalecer las redes de apoyo, la convivencia comunitaria y el acceso a servicios de atención psicológica", concluyó.