Gracias a un trabajo coordinado entre la sociedad civil organizada y los tres órdenes de gobierno, Yucatán logró recuperar 70 hectáreas de manglar en áreas estratégicas de la costa estatal, particularmente en los puertos de Sisal y Progreso, dos zonas que registraban afectaciones importantes en sus ecosistemas.
El delegado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en la entidad, Guillermo Porras Quevedo, explicó que los procesos de restauración ambiental requieren tiempo y constancia, debido a que los manglares necesitan alrededor de siete años para alcanzar su madurez y ofrecer de manera plena todos sus servicios ambientales.
El funcionario detalló que las labores de recuperación se enfocaron en sitios que presentaban daños severos provocados por la tala ilegal. Entre ellos destacó el puerto de Sisal, ubicado en el poniente del litoral yucateco, considerado uno de los puntos prioritarios para la restauración ecológica.
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Participación ciudadana impulsa la restauración ambiental
De acuerdo con Porras Quevedo, el avance obtenido en estas acciones ha sido posible gracias a la participación activa de las comunidades costeras, cuyos habitantes asumieron la responsabilidad de sembrar nuevos ejemplares y proteger las áreas recuperadas.
"Siempre hay que trabajar de la mano con la sociedad, sobre todo porque los pobladores son los más interesados. Al final del día, con esta recuperación ambiental, todos los habitantes de la costa resultan beneficiados de manera directa", apuntó el delegado de la Semarnat.
El representante federal señaló que la colaboración entre autoridades y ciudadanía fortalece las estrategias de conservación y permite consolidar proyectos de largo plazo para proteger los ecosistemas costeros de la entidad.
Las Chelemeras lideran acciones en Chuburná Puerto
El titular de la Semarnat indicó que experiencias similares también avanzan en el municipio de Progreso. En esa demarcación, el colectivo Las Chelemeras encabeza trabajos de restauración en el cañón de la duna costera de Chuburná Puerto.
Actualmente, este grupo combina la conservación del mangle con la siembra de lirios de mar, una estrategia que contribuye a fijar el suelo y disminuir los procesos de erosión costera que afectan a esta región.
El funcionario resaltó que los programas comunitarios impulsados desde las localidades costeras multiplican el impacto positivo de las jornadas de limpieza de playas y de las acciones permanentes de conservación ambiental.
Manglares son clave para la protección de la costa
Guillermo Porras Quevedo subrayó que los manglares desempeñan un papel esencial para la Península de Yucatán, ya que funcionan como filtros naturales del agua y constituyen barreras de protección civil frente al impacto de huracanes y fenómenos meteorológicos extremos.
Asimismo, destacó que estos ecosistemas representan áreas fundamentales para la anidación, reproducción y refugio de numerosas especies marinas de importancia comercial y ecológica, lo que convierte su conservación en una prioridad ambiental para la región.

