Aunque la capital yucateca todavía cuenta con suficiente disponibilidad de agua, gran parte de la infraestructura que permite abastecerla y sanear las aguas residuales opera con equipos envejecidos, plantas deterioradas y sistemas que han superado su vida útil, advirtió el director de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (Japay), Francisco Torres Rivas, durante la presentación del Plan Renacimiento Mérida.
El funcionario alertó que el sistema hídrico de la ciudad “funciona marchando”, pero ya no soporta únicamente reparaciones temporales. “Ya no aguanta más el sistema de saneamiento y agua de la ciudad de Mérida. Es muy importante intervenir de manera profesional, técnica y con seriedad”, aseguró.
Torres Rivas explicó que una parte importante de la red de conducción que abastece a la ciudad tiene más de 60 años de antigüedad. Aunque la tubería principal aún conserva entre 65 y 70 por ciento de vitalidad, los puntos de conexión y uniones presentan desgaste severo, lo que genera fugas recurrentes.
La infraestructura hidráulica, precisó, se alimenta de cuatro plantas potabilizadoras ubicadas en distintos puntos de la zona metropolitana. Sin embargo, añadió, varios de los equipos de bombeo y rebombeo trabajan actualmente con eficiencias cercanas al 70 por ciento, obligando a realizar mantenimientos constantes para evitar fallas mayores.
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Plantas de tratamiento presentan rezagos
Uno de los diagnósticos más preocupantes, comentó, corresponde a las plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR).
Según el director de Japay, al inicio de la actual administración ninguna de las 39 instalaciones cumplía con la normatividad ambiental vigente. Aunque siete ya fueron rehabilitadas y otras dos serán intervenidas este año con recursos ordinarios, aún quedan decenas de instalaciones pendientes.
En algunas plantas, señaló, ya se observan techos colapsados, estructuras corroídas por la exposición continua a gases y aguas residuales, así como equipos que operan por encima de su capacidad.
Particularmente preocupante, mencionó Francisco Torres, es el caso de una planta ubicada en Ciudad Caucel, que quedó inutilizada tras inundarse durante las lluvias y que deberá ser reubicada debido al crecimiento habitacional previsto en la zona.
Modernización y control del sistema hídrico
Como parte del proyecto de modernización, Japay plantea rehabilitar una línea de conducción de aproximadamente 17 kilómetros que conecta el sur de Mérida con el centro histórico y la zona de Jesús Carranza.
En lugar de reemplazar completamente la tubería —lo que implicaría abrir zanjas a lo largo de una extensa parte de la ciudad—, se analiza aplicar tecnología de revestimiento interno que permite renovar el interior de la conducción aprovechando que la estructura principal aún conserva condiciones aceptables.
El proyecto también contempla la instalación de nuevas válvulas para evitar daños por golpes de aire cuando ocurren fallas eléctricas, así como la renovación de transformadores, tableros de control y equipos electromecánicos.
Actualmente, además de las cuatro plantas potabilizadoras, existen 138 sistemas independientes que forman parte de la infraestructura hidráulica de Mérida y su zona metropolitana. Para mejorar el control operativo, la ciudad será dividida en 54 distritos hídricos más pequeños.
La medida, expuso, permitirá monitorear con mayor precisión presiones, caudales y fugas, además de agilizar la atención de fallas y optimizar la distribución del agua.
Torres Rivas destacó que Yucatán mantiene una ventaja estratégica: la disponibilidad de agua en el acuífero sigue siendo suficiente para abastecer a la población. Sin embargo, advirtió que el reto ya no es únicamente la cantidad del recurso, sino la capacidad de la infraestructura para captarlo, distribuirlo, sanearlo y reutilizarlo adecuadamente.

