Morena cerró la pinza para tener el control absoluto de las elecciones con la aprobación de la reelección de los magistrados electorales y la reforma constitucional que incluye como causa de nulidad de una elección “la injerencia extranjera’’.

Sobre este último, sin embargo, la falta de tiempo para aprobar la ley secundaria a la reforma constitucional obligó al coordinador de los diputados de Morena a retirar el tema del orden del día.

Este significa que, aún cuando los senadores aprueben el cambio a la Constitución en el caso de la intervención extranjera, no podrá aplicarse en la elección del 2027 sino hasta la del 2030.

Como sabe, Morena se sacó de la manga la reforma que permite a los actuales magistrados Felipe de la Mata, Felipe Fuentes, Mónica Soto y Reyes Rodríguez Mondragón, buscar en el 2028 su reelección en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

La burda maniobra fue interpretada por la oposición como la retribución a esos magistrados por haberles otorgado una mayoría calificada que no correspondía con el porcentaje de votos obtenidos.

Lo grave del asunto, es que serán estos magistrados los mismos que, cuando se apruebe la legislación secundaria en materia de intervención extranjera, podrían ser los mismos en cuyas manos estará determinar la anulación de la elección por esa causa.

En la primera reforma al Poder Judicial, los magistrados fueron beneficiados con una extensión de dos años, que terminarían en el 2027 (ahora 2028 por el cambio de la fecha de la segunda elección judicial).

La exmagistrada Janine Otálora, fue la única que tuvo la dignidad de rechazar esa prórroga y dejó el Tribunal cuando concluyó el periodo para el cual había sido designada.

Por supuesto que ni los Felipes, ni Reyes Rodríguez ni muchos menos Mónica Soto rechazarán esa recompensa; faltaba más.

Así, con el Tribunal Electoral en la bolsa y la aprobación de una reforma hasta ahora ambigua (falta conocer la ley secundaria), Morena tendría todo para manejar las elecciones a su antojo.

Y no que nos vengan con el cuento que es para “reforzar la democracia’’.

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Lo grave del caso es que, pese a ir en contra de su política en contra de la reelección, la presidenta Claudia Sheinbaum avaló que los magistrados electorales puedan reelegirse.

Fue una decisión de los diputados, dijo, pero se negó a condenarla como sí lo ha hecho con otras “decisiones’’ de sus propios diputados.

Bueno, cómo estará el tema que hasta el mismo Alfonso Ramírez Cuéllar, de quien se dice es la voz de Sheinbaum en la bancada, consideró este cambio a la ley como una “vergüenza nacional’’.

Veintidós diputados de Morena votaron en abstención (hacerlo en contra les hubiera acarreado una carpeta de investigación).

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Dicen que no fue por miedo sino por precaución.

Pero el caso es que el Congreso de Michoacán avaló una reforma a la legislación electoral local que, entre otras cosas, prohíbe a los candidatos independientes a puestos de elección en la entidad “coordinarse entre sí ni compartir plataformas, símbolos, propaganda o estrategias conjuntas".

Con esto pretenden cerrarle el paso al llamado “Movimiento del Sombrero’’ que encabeza Grecia Quiroz, la viuda de Carlos Manzo, y a quien ven como segura candidata a gobernadora.

Si Quiroz se registra, no podrá hacerlo como líder del “Movimiento del Sobrero’’, sino por conducto de un partido político que la lleve por candidata, o ir por la vía independiente pero sola, no como la líder natural de la corriente política que creó su esposo.

¿Quién dijo mello?

    @adriantrejo