Guillermo Castillo | Especialistas en seguridad vial advierten sobre el incremento del riesgo de decesos debido a competencias de velocidad en zonas urbanas.

El uso constante de aplicaciones móviles como TikTok, Instagram y Facebook facilita la difusión de estos contenidos de alto riesgo. El ingeniero René Flores Ayora, auditor especializado en seguridad vial, explicó que las redes sociales registran con frecuencia los momentos previos a tragedias automovilísticas causadas por omitir las reglas básicas de prevención.

El analista vinculó esta problemática con un reciente hecho de tránsito ocurrido en la zona, presuntamente ligado a los llamados "arrancones" clandestinos. El experto descartó que la mala fortuna cause estos incidentes, pues la ciencia identifica factores humanos y mecánicos específicos detrás de cada colisión vial.

René Flores Ayora utilizó analogías físicas para explicar el peligro de conducir de manera temeraria contra estructuras rígidas del entorno urbano. El especialista equiparó el impacto contra un árbol, un puente o un poste de concreto con una precipitación directa desde las alturas para generar conciencia en la población.

Impacto físico de la velocidad extrema en colisiones

La colisión transfiere la energía cinética directamente hacia el chasis del coche y el organismo de los pasajeros a bordo. El daño corporal que provoca un choque simula la desaceleración experimentada durante una caída libre desde un edificio, liberando una fuerza destructiva sobre los órganos internos de los ocupantes.

Los cálculos matemáticos del experto asocian rangos de velocidad específicos con metros de altura en caída libre. Un impacto a 55 km/h equivale a una caída desde 12 metros o un tercer piso, mientras que a 70 km/h iguala un desplome de 19.5 metros o un sexto nivel de edificación.

Un choque a 100 km/h representa caer desde 40 metros, distancia similar a un edificio de 13 pisos, y a 120 km/h iguala un impacto desde 57 metros de alto. Las velocidades más elevadas muestran daños destructivos críticos que comprometen la supervivencia de los usuarios de la vía de forma inmediata.

Correr a 153 km/h equivale a una caída de 92 metros, mientras que alcanzar 172 km/h produce una fuerza idéntica a caer desde 117 metros de altura. El auditor aclaró que los dispositivos de seguridad pasiva, como las bolsas de aire y los cinturones, pierden efectividad ante tales magnitudes de fuerza cinética.

El exceso de velocidad transforma al automóvil en un proyectil balístico fuera de control que rebasa cualquier sistema de asistencia mecánica. Conducir a más de 150 kilómetros por hora en avenidas urbanas sobrepasa por completo la capacidad de respuesta biológica de las personas ante imprevistos viales.

Efectos biológicos del exceso de velocidad en vialidades

El cerebro experimenta el "efecto túnel", una condición médica y visual que reduce drásticamente el campo de visión periférica del conductor. Esta alteración visual estrecha el panorama, disminuye el tiempo de reacción a fracciones mínimas de segundo y amplía la distancia requerida para detener el vehículo de forma segura.

Quienes compiten en "arrancones" ilegales o manejan bajo los efectos del alcohol arriesgan la integridad de peatones, ciclistas y otros automovilistas del entorno. El entorno urbano presenta variables imprevistas que impiden una reacción oportuna cuando el coche avanza con un exceso de velocidad considerable.

"La vía pública no es un circuito profesional; existen baches, desniveles, animales, personas cruzando y vehículos con desplazamientos distintos, condiciones que el cerebro humano no alcanza a procesar a tiempo bajo exceso de velocidad", afirmó René Flores Ayora. El especialista insistió en que cada deceso vial desarticula un núcleo familiar.

Informes de corporaciones policiales y el monitoreo de medios locales contabilizan un total de 94 fallecimientos en lo que va del año por siniestros viales en la región. Estas estadísticas reflejan la urgencia de atender las conductas temerarias al volante para mitigar las pérdidas humanas en las vialidades públicas.