Se prende el descontento
Pasaron 16 horas sin luz y se encendió el enojo en el fraccionamiento Vista Alegre Norte, pues vecinos desesperados por no tener suministro de energía eléctrica cerraron ayer por la mañana un tramo de la Avenida República de Corea.
Fue hasta ese momento en que personal de la CFE llegó y, en lugar de poner manos a la obra, argumentaron que hasta apenas ayer les llegó el reporte, que de acuerdo con los quejosos lo hicieron desde el sábado. Pasaron menos de 30 minutos y los trabajadores restablecieron la energía eléctrica. ¿Qué les costaba atenderlo desde que se hizo el reporte? Nada. Pero este hecho es un foco rojo, porque ahora sólo fue un cierre de calles, pero debido al hartazgo, puede escalar. ¿Será?
Cuidar la historia
El Tren Maya sigue descubriendo vestigios arqueológicos, ahora fue una estructura donde se cree que se realizaban actividades religiosas, es un establecimiento humano de hace mil 500 años habitado al parecer por un grupo maya.
El Proyecto de Salvamento Arqueológico del Libramiento Ferroviario a Terminal Multimodal Progreso, en Yucatán inició las labores para cuidar y estudiar esta instalación. Esperemos se rescate el valor histórico y no ocurra como en el estado vecino de Quintana Roo, donde se ha puesto en riesgo vestigios. ¿Será?
Con la educación no
Resulta alarmante, por decir lo menos, que en un país con brechas de aprendizaje tan profundas, la Secretaría de Educación Pública pretenda canjear días de clase por la logística de un Mundial de Futbol y las inclemencias de un clima.
La iniciativa "La Causa" pone el dedo en la llaga: el cierre anticipado el 5 de junio no es una "vacación adelantada", sino un abandono institucional que deja a 23 millones de menores sin el refugio que significa la escuela para su nutrición y seguridad.
Mientras la federación opta por la salida fácil del repliegue, organizaciones civiles aciertan al señalar que la respuesta al calor extremo no debe ser el ausentismo, sino una inversión digna en infraestructura que permita estudiar con dignidad.
En medio de este despropósito administrativo, la postura de la iniciativa privada en Yucatán emerge como un necesario acto de resistencia pedagógica. La firme decisión de las escuelas particulares, encabezadas por Elías Dájer Fadel, de mantener el calendario original, no solo protege la planeación académica y cultural de sus alumnos, sino que lanza un mensaje contundente al resto del país: la educación es un compromiso innegociable que no debe supeditarse a intereses comerciales ni a la falta de previsión climática.
Este desacuerdo regional subraya una realidad lacerante; si no se garantiza la permanencia en las aulas, terminaremos profundizando una desigualdad donde solo quienes pueden pagar un colegio privado —aquellos que sí terminarán sus programas— tendrán las herramientas para enfrentar un futuro que no se detiene por un partido de futbol. ¿Será?

