En el corazón de Tesoco, Yucatán, la libertad no se escucha en el silencio, sino en el aleteo de las alas que cruzan el cielo sin miedo a las redes. Allí vive Zuleymi Chuc Couoh, una joven de 18 años que ha logrado lo que muchos ambientalistas sueñan, transformar la mirada de toda una generación. Para "Zuly", como la llaman de cariño, la belleza de la naturaleza no cabe entre barrotes; se expande en el horizonte.
Todo comenzó hace un lustro. A los 13 años, mientras otros niños buscaban refugio en las pantallas, el padre de Zuly la llevó de la mano hacia el Área de Conservación El Zapotal. Aquel curso de observación de aves, impartido por Pronatura, no fue una simple clase de biología; fue el detonante de una pasión voraz.
“Me fascinó el curso, devoré la guía de observación de aves que nos dieron”, confiesa con una chispa en los ojos que delata su entusiasmo.
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Formación ambiental en el Área de Conservación El Zapotal y Pronatura
Zuly no se detuvo ahí. Completó los tres niveles de formación, afinando el oído y la vista hasta convertir su entorno cotidiano en un santuario. Descubrió que no hacía falta viajar kilómetros para presenciar el milagro de la vida: la biodiversidad estaba ahí, en el patio de los vecinos, en las copas de los árboles de la calle, esperando a ser descubierta bajo la luz dorada del amanecer o el misticismo del crepúsculo.
Lo que inició como curiosidad se convirtió en maestría. Apoyada por biólogos y pajareros expertos, y armada con una cámara que capturó sus primeros registros para la posteridad, Zuly ha documentado más de 150 especies. Entre sus logros más destacados figura el avistamiento del zopilote rey, una joya de la selva que solo se deja ver en ecosistemas impecablemente conservados.
El impacto de Zuleymi Chuc Couoh en la biodiversidad de Tesoco
Pero su impacto no se limita a los datos científicos. Su mensaje ha calado hondo en sus pares. Hoy, sus amigos y primos han cambiado la mentalidad de captura por la de observación. En Tesoco, la tendencia ya no es poner trampas, sino salir a "pajarear".
Zuleymi es una artista polifacética. Su talento nato para las artes visuales le permite interpretar la belleza de su comunidad a través de múltiples texturas como:
Acuarela sobre papel: Capturando la delicadeza de las plumas.
Madera: Integrando el arte con la materia prima de la selva.
Óleo en miniatura: Detallando la inmensidad de la naturaleza en lienzos mínimos.
Su filosofía es clara y contundente: “Vale más un pájaro en libertad que en una jaula”. Para ella, la extracción de aves no solo es un acto de encierro, sino una herida profunda al medio ambiente que todos compartimos.
Zuleymi Chuc Couoh no solo observa aves; ella construye un futuro donde la convivencia entre el humano y la fauna es posible. Con su cámara al hombro y su pincel en mano, sigue demostrando que la verdadera riqueza de Yucatán no se vende en mercados, se admira en el aire.

