Fuente de información
No cabe duda de que nuestro estado es una fuente de información para reconstruir el pasado. Ahora, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizaron el registro de una serie de vestigios que datan de la época de la Guerra de Castas (1847-1901) bajo el suelo del Ex Convento de San Bernardino de Siena, en Sisal, Valladolid, Yucatán.
Este descubrimiento fue en el cenote Síis Já, una cápsula del tiempo natural el pasado febrero. El equipo estuvo conformado por los arqueólogos Gustavo García García, Sergio Grosjean Abimerhi, Mauricio Germon Roche y el espeleobuzo José Palacios.
Este hallazgo es de mucha importancia; como lo ha dicho la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, “el trabajo del INAH no solo es recuperar los objetos o zonas, también es preservar narrativas históricas, garantizar que los sitios sigan siendo fuente de identidad, aprendizaje y continuidad cultural para las generaciones presentes y futuras”.
De acuerdo con las investigaciones, realizadas hasta el momento, Síis Já, cuyo nombre en maya significa “pozo de agua fría”, es el depósito de un contexto bélico único en su tipo, pues durante la también llamada Guerra Social Maya, el ejército gubernamental yucateco habría arrojado sus pertrechos al agua, entre 1847 y 1848, para evitar que cayeran en manos de las fuerzas rebeldes mayas.
A la fecha, se han registrado 153 armas de fuego, entre fusiles y mosquetes de origen español e inglés; un cañón de hierro montado sobre su carro de madera original y diversos objetos, como incensarios y vasijas de cerámica, mayólica, talaveras y porcelanas, entre otros, cuya temporalidad va desde la época prehispánica hasta el siglo XX, y permanecen in situ para favorecer su conservación. Un gran material para conocer más del pasado. ¿Será?
Moral doble
Yucatán, la tierra que vio nacer el juicio de amparo y que en 1916 se colocó a la vanguardia global con el primer congreso feminista, parece haber extraviado su brújula progresista en el laberinto de la "doble moral" que hoy asfixia a su capital.
Mientras el mundo conmemora este 20 de abril el día del consumo de cannabis y metrópolis como la CDMX consolidan espacios de tolerancia para el libre desarrollo de la personalidad, en Mérida la voz de los colectivos se ha apagado bajo el peso del estigma institucional de administraciones pasadas.
Es una contradicción flagrante: la ciudad se llena de smoke shops y el comercio digital de parafernalia canábica florece a la vista de todos, pero el usuario de a pie sigue siendo perseguido en las calles por una autoridad que prefiere la simulación antes que el respeto a las libertades individuales.
Recuperar el Parque de la Paz no es solo una cuestión de "quemar hierba", sino de rescatar el pensamiento crítico que alguna vez definió a nuestra entidad. No podemos presumir modernidad mientras se criminaliza una realidad cultural que ya es parte del tejido social yucateco; urge que el cabildeo y la tolerancia sustituyan al prejuicio, devolviéndole a Mérida esa dignidad de vanguardia. ¿Será?
Falta luz
Se anunció la entrada en operación de una planta de la CFE en Zac Nicté, una instalación que ayudará a miles de ciudadanos que por años han padecido por las fallas en el suministro eléctrico, pero es insuficiente. El sector necesita de inversiones que no se han hecho desde hace décadas.
Tal vez no se le da la dimensión correcta en un mundo hiperconectado y en donde las tecnologías de la información son grandes herramientas para el desarrollo de economías.
Esto lo confirma Esteban Rey, director de Yucatech Festival, quien señala que hay un rezago en este sector. La conclusión es contundente: “no es porque no haya la capacidad de invertir, es porque no hay la capacidad de generación de energía que se requiere”. ¿Será?

