Imaginar como principio de la creatividad
Jorge Pacheco Zavala
El trabajo del escritor es reconstruir la escena.
El trabajo de quien escribe es atrapar el momento. Es responsabilidad del escritor observar con detenimiento. Le corresponde a quien escribe saber la diferencia entre ver y observar.
Escribir es traducir, interpretar, recrear. Quien escribe ve lo que otros no logran ver en toda su vida.
El escritor se reinventa luego de terminar una obra. Deberá, como lo hace el músico, limpiar su sistema auditivo para que cuando vuelva a crear no lo encuentre contaminado.
Escribir es bordar sobre sábanas de imaginación historias que, por increíbles que parezcan, ocurren en algún universo paralelo. El escritor sabe que, en su historia, los personajes deben estar vivos; por lo tanto, sabe también que si no convive con ellos, no logrará el cometido.
El escritor no abandona nunca la historia, a menos que la historia lo abandone a él. Un escritor es un habitante de este mundo que tiene la mente y la imaginación en otro.
Hay escritores que profundizan en sus historias, pero también existen los desenterradores de cosas profundas. Escribir es un descubrimiento, pero pesa más el descubrimiento del cual ha decidido escribir. Nadie puede escribir si antes no ha experimentado esta especie de epifanía.
El escritor entrega su historia, y el lector, a cambio, entrega su tiempo.
Hay entre el escritor y el lector un pacto confidencial. Un escritor verosímil es alguien que sabe cómo justificar su imaginación.
El escritor transpira cuando escribe; es casi imposible que algo de él no se filtre a través de su creación. Hay escritores que sufren mientras escriben; los hay también quienes disfrutan el paseo.
El escritor brújula presiente que llegará; el escritor mapa sabe que llegará.
Hace 35 años que escribo, y en todo ese tiempo la mayor seducción del oficio de escribir ha descansado en la sensación inexplicable que me produce el acto de crear.
Crear. Crear de la nada, crear a partir de un momento, crear a partir de una imagen, de un sonido, de un recuerdo, de un presentimiento, de una palabra; crear de una anécdota, de una historia familiar, de un recuerdo de la infancia, etc.
Crear, crear, para luego recrear. Ese poder de concebir una historia que no existe se llama RECREAR.
Y en esencia, todos los seres humanos tenemos la capacidad de recrear.
Algunas dificultades en la vida cotidiana requieren la intervención de una idea para su solución; a esto le llamamos ser creativo, es decir, poner en marcha el mecanismo de la imaginación con el fin de encontrar una solución.
Los conceptos CREAR, IMAGINAR, RECREAR se encuentran en el mismo canal semántico de las habilidades que en mayor o menor grado, todos tenemos.

