Colombia y Chile, suman al Patrimonio de la Humanidad
Colombia y Chile, suman al Patrimonio de la Humanidad

Luego de que este lunes el comité del Patrimonio Cultural Inmaterial iniciara con el análisis de las 56 candidaturas para el ingreso a esta distinción, ayer se dieron a conocer las primeras inclusiones a esta importante lista.

El primero de ellos es el conocimiento ancestral de los indígenas colombianos que habitan el sistema montañoso costero más alto del mundo y el segundo es la cerámica negra que se fábrica en los poblados chilenos de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca, cuya materia prima está en peligro de desaparecer por la explotación forestal.

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El patrimonio cultural inmaterial, o “patrimonio vivo”, es una herencia “de nuestros antepasados y transmitida a nuestros descendientes”, señala la Unesco. Esta comprende tradiciones orales, rituales, prácticas sociales, etcétera.

En un vasto territorio que va desde el nivel del mar hasta los 5 mil 770 metros en el norte de Colombia, los pueblos originarios Kogui, Arhuaco, Wiwa y Kankuamo atesoran saberes esenciales para “cuidar la vida de la madre naturaleza, la humanidad y el Planeta”, de acuerdo a la postulación valorada por la organización.

“Nuestro pensamiento es universal porque abarca cuanto existe, es decir, lo visible y lo invisible, los grandes misterios que encierra la naturaleza y que, hasta ahora, el hombre no sabe, pues todo lo lleva a la química y a las ciencias”, explica el indígena Norberto Torres en el libro Orden del Todo que recoge las investigaciones del antropólogo Reinaldo Barbosa sobre estos pueblos.

La zona, llamada en lengua indígena Goanawindwa-Shwndwa, está registrada en los Guinness World Records como el sistema montañoso costero más alto del mundo. Koguis, Arhuacos, Wiwas y Kankuamos recorren sus escarpadas laderas luciendo sus tradicionales blancos y con mochilas tejidas terciadas sobre los hombros.

Por otro lado, en Chile al menos seis generaciones de alfareros se han dedicado a la elaboración de la cerámica negra que se fábrica en los poblados de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca, pequeñas localidades rurales de no más de 2 mil habitantes.

Estos artesanos -en su mayoría mujeres- solicitaron en 2020 al gobierno ingresar a esta lista de la Unesco para así resguardar el patrimonio cultural inmaterial cuya viabilidad corre peligro.

“Ingresar a la lista de Salvaguardia Urgente significa que vamos a poder perdurar con la tradición de la cerámica de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca pero también me permite asegurar mi futuro como alfarera”, dijo Nayadet Núñez de 31 años.

Los alfareros piden que se proteja la greda o arcilla con la que elaboran sus obras y que extraen solo en la época de verano de yacimientos que han sido afectados por la llegada de empresas forestales.

“Las madereras han explotado los yacimientos de greda plantando árboles de pino o eucalipto. Han ido contaminando nuestra greda”, aseveró Núñez.

“Pedimos ingresar a la lista de la Unesco para que el Estado se haga cargo y proteja nuestros recursos naturales que se están viendo afectados por las forestales. Nuestros recursos ya son escasos”, añadió.

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