La erupción del volcán de Fuego obligó a evacuar a cientos de personas en Guatemala, luego de que la actividad del coloso aumentara durante la noche del lunes con la expulsión de lava, gases y grandes columnas de ceniza.
El volcán, ubicado a 35 kilómetros de la capital guatemalteca, entró en fase eruptiva desde la mañana del lunes y elevó su intensidad horas después. Ante el riesgo para las comunidades cercanas, las autoridades declararon la alerta de peligro, el segundo nivel más alto previsto para este tipo de emergencias.
De manera preliminar, los Bomberos Voluntarios informaron que al menos 500 habitantes de las comunidades El Porvenir y Las Lajitas fueron trasladados en autobuses hacia un salón comunal en San Juan Alotenango, una zona considerada de menor riesgo.
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“Ya nos acostumbramos a tener el volcán siempre activo, pero ahora sí fue demasiado”, declaró a AFP Sonia Vásquez, de 50 años, quien abandonó su vivienda y pasó la noche en un albergue.
Evacuaciones continúan por riesgo volcánico
Los refugios también recibieron a decenas de familias procedentes del departamento de Escuintla, muchas de ellas con niños. Las autoridades indicaron que el número total de evacuados aún no se ha determinado.
Alejandro García, habitante de El Porvenir, relató a AFP que el volcán mostró una intensa actividad desde las primeras horas del lunes. “En la noche dieron la voz de alerta que había que evacuar”, recordó.
El poblador agregó que “salimos corriendo con miedo” al observar cómo la lava descendía por las laderas del volcán.
En los refugios, las autoridades instalaron camas improvisadas para atender a las familias desplazadas, muchas de las cuales salieron únicamente con ropa y algunos alimentos.



Conred mantiene la alerta en Guatemala
La estatal Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) declaró la noche del lunes la alerta anaranjada a nivel nacional, una medida previa a la alerta roja que permite preparar a las instituciones ante una posible emergencia mayor.
Por su parte, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) informó este martes que la actividad eruptiva acumulaba 23 horas desde su inicio y advirtió que persiste el riesgo de deslaves de material incandescente en los flancos sur del volcán.
Aunque este martes la intensidad de la erupción disminuyó, el fenómeno mantiene en alerta a las comunidades cercanas debido a la posibilidad de nuevos flujos de lava y ceniza.




Recuerdan la tragedia de 2018
La emergencia también reavivó el recuerdo de la devastadora erupción ocurrida el 3 de junio de 2018, cuando el volcán de Fuego destruyó una comunidad completa y dejó 215 personas fallecidas y una cifra similar de desaparecidos.
Los habitantes evacuados reconocieron que ese antecedente incrementa la incertidumbre entre quienes viven cerca del volcán.
“Si hubiera posibilidades de cambiar de casa pues estaría mejor, porque está uno con ese miedo de que como el volcán no avisa; en el rato menos pensado empieza a hacer erupción”, expresó Lidia Ortiz, de 40 años, desde el albergue de Alotenango.

