El Vaticano anunció este jueves la excomunión de seis obispos pertenecientes a la Sociedad de San Pío X, una organización católica ultraconservadora, luego de que el grupo realizara nuevas consagraciones episcopales sin la autorización del Papa León XIV. La Santa Sede también advirtió que cualquier fiel laico que se "adhiriera formalmente" a este movimiento será considerado cismático y enfrentará la misma sanción.
La decisión llegó apenas un día después de que la organización tradicionalista consagrara a cuatro nuevos obispos, pese al llamado del Papa León XIV para desistir. Con esta determinación, el conflicto entre la Iglesia Católica y la congregación revive una división que comenzó en 1988, cuando el mismo grupo desafió al Vaticano con la ordenación de otros cuatro obispos.
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe, organismo encargado de proteger la doctrina de la Iglesia Católica, calificó la ceremonia como un "acto de naturaleza cismática". En una nota oficial sostuvo que las consagraciones constituyen una "violación abierta del derecho canónico" y confirmó que los obispos implicados son considerados "cismáticos".
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Para la Santa Sede, ordenar obispos sin el consentimiento del Papa, máxima autoridad de una Iglesia integrada por alrededor de 1 mil 400 millones de fieles, representa un acto directo de insubordinación que implica la excomunión automática de quienes participan en el proceso.
La sanción alcanza a los cuatro obispos recién ordenados —dos franceses, un estadounidense y un suizo—, así como a los dos obispos que presidieron la ceremonia celebrada en Écone, en el suroeste de Suiza.
Miles de fieles procedentes de distintos países asistieron al acto religioso. Durante el inicio de la ceremonia, el secretario general de la sociedad, Foucault Leroux, afirmó: "cualquier pena o censura... es nula y sin efecto".
El superior general de la organización, Davide Pagliarani, describió la jornada como un día "histórico". Durante su homilía declaró: "¿Acaso estamos rompiendo con la Iglesia para mantener la fe? Ese es un falso dilema. Pertenecemos a la Iglesia primero por la fe, mediante la profesión integral de la fe de la Iglesia".
Un conflicto que se remonta a 1988
La Sociedad de San Pío X reúne a cerca de 600 mil seguidores en todo el mundo. Sus integrantes rechazan las reformas impulsadas por el Concilio Vaticano II durante la década de 1960 y mantienen una interpretación estricta de la tradición católica.
Entre sus prácticas destacan las misas celebradas en latín, oficiadas por sacerdotes de espaldas a los fieles. La organización fue fundada en 1970 por el controvertido obispo francés Marcel Lefebvre.
La ruptura con el Vaticano ocurrió en 1988, cuando Marcel Lefebvre ordenó a cuatro obispos sin autorización papal, hecho que derivó en su excomunión. Años después, en 2009, el Papa Benedicto XVI levantó esas sanciones en un intento de acercamiento.
Sin embargo, el documento difundido ahora por la Santa Sede reconoce que los "numerosos intentos" realizados desde el pontificado de Pablo VI, fallecido en 1978, para reintegrar al movimiento "han resultado infructuosos".

La Santa Sede advierte sanciones para fieles laicos
El Vaticano informó que los fieles laicos que "se adhirieran formalmente" a la Sociedad de San Pío X también serán excomulgados y considerados cismáticos. Además, señaló que las confesiones y matrimonios celebrados por los obispos recién ordenados serán "inválidos".
En el mismo documento, la Santa Sede expresó: "La Iglesia, como una madre amorosa, acogerá con sincero afecto y viva preocupación a todos aquellos que deseen regresar a la plena comunión".
El texto recuerda además que un documento emitido en 1996 por el antiguo Consejo Pontificio para los Textos Legislativos establecía que quienes participaran únicamente de manera ocasional en actividades del grupo, sin asumir su postura doctrinal y disciplinaria, no serían excomulgados.
Las nuevas consagraciones se realizaron el miércoles en los prados cercanos al seminario de la organización en Écone, en el valle del Ródano, con los Alpes como escenario. La misa, celebrada íntegramente en latín, tuvo una duración de cinco horas y media.
Antes de la ceremonia, el lunes, el Papa León XIV dirigió una carta a la organización en la que escribió: "rasgar la vestidura sin costuras de Cristo es un pecado de extrema gravedad" y añadió: "Te lo ruego y te lo pido de todo corazón: ¡por favor, regresa!".
El secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, manifestó el miércoles que la Iglesia experimenta una "profunda tristeza" por las ordenaciones y afirmó: "Un acto de este tipo hiere profundamente la unidad de la Iglesia".
Información: AFP

