El corazón del Centro Histórico de Mérida dejó de ser, por unas horas, el tranquilo parque para transformarse en un auténtico estadio de fútbol. Entre banderas tricolores, camisetas del selectivo nacional y el calor característico de la capital yucateca, aficionados, tanto locales como extranjeros, acudieron a la Plaza Grande para vivir la antesala del crucial encuentro entre México y Ecuador.
Dicha antesala fue el partido de Noruega vs. Costa de Marfil, siendo el país nórdico el vencedor por un 2-1 y calificando a octavos de final.
El epicentro de la fiesta es una imponente pantalla gigante colocada por una conocida firma cervecera, que se convirtió en el faro que guio a la marea verde. Las camisetas de la Selección Mexicana dominaban la postal, pero la magia del fútbol logró lo de siempre, hermanar culturas en un solo grito de gol.
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La voz de la afición entre el optimismo y la presencia de turistas
Para los meridanos, la activación se convirtió en la excusa perfecta para armar la fiesta en familia. Con una playera bien puesta y una bebida bien fría para mitigar los más de 35 grados de temperatura, la fe en el "Tri" se mantenía intacta.
“A la Selección se le sufre, pero nunca se le abandona. Estar aquí en la Plaza Grande con toda esta gente te pone la piel de gallina. Hay nervios, pero el ambiente está de diez, ¡hoy ganamos porque ganamos!”, comentó entusiasmado Carlos Peniche, vecino del barrio de San Sebastián.





El fenómeno no fue exclusivo de los locales. Mérida, siendo un imán turístico internacional, contagió rápidamente a los visitantes que paseaban por la zona. Atraídos por la música, los cánticos y el despliegue técnico, decenas de extranjeros se sumaron a la experiencia, adoptando los colores mexicanos como propios.
El ambiente crece conforme se acerca el silbatazo inicial
“Llegamos ayer de vacaciones desde España y nos topamos con esto. Es increíble cómo viven el fútbol aquí; la energía es completamente diferente, muy cálida y festiva. Ya compramos nuestras camisetas de México para integrarnos al grupo. ¡Vamos México!”, compartió entre risas Faviola Hernández, turista europea.
Conforme las agujas del reloj se acercan a la hora del silbatazo inicial del México contra Ecuador, el flujo de personas no dejade aumentar, convirtiendo los alrededores de la Plaza Grande en una zona peatonal pintada de verde, blanco y rojo.

