Tira versiones

En tiempos donde los rumores viajan más rápido que los vuelos internacionales, el magistrado Hernán Vega Burgos salió a aclarar que no, que Estados Unidos no le canceló la visa ni lo puso en alguna lista negra, como publicó un periódico español.

El integrante del Tribunal Superior de Justicia de Yucatán aseguró que la versión es falsa y precisó que su visa de turista expiró desde 2018. La razón por la que no cuenta actualmente con una vigente, explicó, que no tiene nada de misterioso: simplemente no ha realizado el trámite de renovación por cuestiones de agenda.

El magistrado también aprovechó para desmentir los sobrenombres y presuntos vínculos delictivos que le fueron atribuidos por el rotativo. Dijo desconocer el apodo que le adjudican y sostuvo que jamás ha sido detenido, presentado o sancionado por autoridad alguna.

En pocas palabras, Vega Burgos sostuvo que lo único que se venció fue la visa, no su reputación. Por ello, lamentó que algunas versiones hayan hecho escala en las redes sociales sin pasar primero por el filtro de la verificación y reiteró su compromiso con la verdad y la justicia. ¿Será?

Entre el futbol y las definiciones

Mientras el INE estará en pleno home office por el Mundial, la autoridad electoral tendrá la decisión más trascendental del año… El 25 de junio se llevará a cabo la sesión en la que definirán qué organizaciones cumplieron con los requisitos para ser partidos políticos nacionales. El proceso electoral está cada vez más cerca y podría traer muchas sorpresas. ¿Será?

De gustos finos

Parece que a Jesús Ernesto López Gutiérrez no es el único morenista al que le gusta comer en Nusr-Et México, el restaurante de Salt Bae que tiene carne bañada en oro de 24 kilates, una extravagancia que gusta a algunos ricos en el mundo. En las historias del chef también apareció el diputado de Morena, José Narro Céspedes, disfrutando de los exóticos y onerosos platillos de este lujoso restaurante. Dicen que su dieta le da para eso y más… Por lo visto, trabajar de defensor de los más pobres permite ciertos lujos. ¿Será?

Empatía real

El activismo digital en pleno 2026 se ha vuelto sumamente cómodo; basta con dar un like, compartir una historia con el hashtag de moda o sumarse al trending consciente del momento para sentir que estamos salvando al mundo desde el confort de nuestro dispositivo móvil. Sin embargo, detrás de esa fachada de indignación digital, la realidad en las calles es radicalmente distinta y desoladora. En regiones con un crecimiento urbano desmedido, el boom inmobiliario avanza devorando terrenos mientras arrastra consigo un fenómeno silencioso, el abandono masivo de animales de compañía, perpetrado muchas veces por esos mismos perfiles que en redes sociales exigen un comportamiento intachable

Mientras los refugios y albergues se multiplican al ritmo de la gentrificación y se saturan hasta el colapso, queda en evidencia que la sensibilidad contemporánea es, en gran medida, un simulacro de pantalla. ¿Será?