Tal vez el nombre de Jorge Martín Pavón no le diga mucho al transeúnte común que camina apurado por el Centro Histórico de Mérida. Pero si a ese mismo transeúnte, o a cualquier amante del movimiento alternativo local, se le menciona a Marce Martín, la mirada cambia.
Cambia porque Marce es un viejo conocido de las calles y de los escenarios, es el artesano con más de 40 años tallando historias y, al mismo tiempo, el líder y vocalista de Jam Gorila, una de las bandas de ska más icónicas y contestatarias de Yucatán.
Con una energía que desafía las leyes del tiempo y un orgullo inquebrantable por sus raíces, Marce plasma en cada una de sus creaciones la grandeza de la cultura maya. Su vida, como las buenas canciones, ha sido un viaje de ritmos inesperados y saltos al vacío.
Marce creció en el tradicional barrio de La Plancha, una zona que hoy bulle como epicentro turístico, pero que hace seis décadas era un escenario muy distinto. Aunque su padre, tornero de oficio, le heredó los secretos de las herramientas a él y a sus cinco hermanos, Marce sintió el llamado de un camino propio.
Tras un breve paso por el Tec de Mérida, la juventud y la vida lo llevaron a las playas de Quintana Roo. “Mi faceta como artesano comenzó cuando yo tenía unos 19 años en Playa del Carmen; fue ahí donde aprendí el oficio”, recuerda con la certeza de quien no se arrepiente de nada. “Si volviera a nacer, elegiría ser artesano otra vez”.
Este oficio no solo le dio un modus vivendi, sino un pasaporte al mundo. Su arte lo ha llevado a recorrer la mitad de México, Centroamérica y Alemania, país donde vivió cuatro años tras conocer a su esposa y donde sus artesanías cruzaron fronteras.
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El nacimiento de Jam Gorila
Si la artesanía es su calma, la música es su tormenta. Su historia sobre los escenarios comenzó hace 26 años con un encuentro fortuito en el Parque de la Maternidad. El puente fue Rasta Luis, vocalista de la legendaria banda I&I, quien lo invitó a dar un salto al vacío. Marce no lo dudó; metió su inseparable armónica al bolsillo y asumió el liderato de Jam Gorila.
El contexto no era menor. “Al regresar de Alemania por allá de 1994, con el movimiento zapatista en plena efervescencia, empezamos a involucrarnos con la música local y no pienso soltarla”, relata con la misma convicción de sus inicios.
Desde entonces, la banda se convirtió en una propuesta underground indispensable, con una lírica impecable que incomoda al sistema, cuestiona a la clase política y abraza la lucha de clases, poniendo siempre a los sectores populares como los verdaderos protagonistas.
A pesar de rozar las tres décadas en la cima de la escena independiente, Marce asegura que Jam Gorila sigue “picando piedra”. Hoy se plantan con la madurez que dan los años, experimentan con nuevos ritmos pero manteniendo las letras tan vigentes como siempre.
Nuevo disco y vigencia en la escena alternativa
La banda se encuentra en la antesala de presentar su cuarto material discográfico, programado para antes de diciembre de este año. En plena era del streaming, ellos apostarán también por el formato físico.
Para quienes lo ven vibrar en el escenario, su famoso grito de guerra, “¡Mueve tus pies, coño!”, podría parecer una simple invitación al baile y al goce tropical. Pero en el universo de Marce, todo tiene un doble fondo. Es, en realidad, un llamado a la acción ciudadana, una bofetada a la apatía ante la injusticia y un recordatorio de que siempre hay que tenderle la mano al prójimo.
A punto de soplar 67 velas, las manos de Marce no descansan. Lo mismo moldean una pieza única en coral, ámbar, oro, plata o hueso, que escriben las líricas punzantes de su próximo concierto. Jorge "Marce" Martín sigue demostrando que se puede envejecer con dignidad, pero que la rebeldía... la rebeldía se mantiene eternamente joven.

