Guillermo Castillo | Animales rescatados permanecen bajo resguardo mientras continúan las labores de recuperación del refugio.

En el corazón de un refugio a las afueras de Umán, el silencio no existe. Lo que se escucha, en cambio, es una sinfonía de 624 animales: el sutil ronroneo de 160 gatos, el andar curioso de tres cerditos, el salto tímido de un conejo y el eco profundo de 460 perros que, alguna vez, solo conocieron el desamparo de la calle.

Hoy, sin embargo, a ese coro cotidiano lo sepulta un sonido mucho más hostil: el azote de las intensas lluvias que han castigado a la región, transformando su santuario en un terreno inundado y poniendo a prueba, una vez más, los límites de la resistencia humana y animal.

Detrás de este milagro que hoy boga contracorriente está Silvia Cortés Castillo, una mujer cuya vida se entrelaza con el activismo desde hace más de tres décadas. En 2011, esa devoción por los seres sintientes tomó forma legal con la fundación de Evolución Animal A.C. Junto a un grupo de voluntarios, Silvia ha convertido el abandono en dignidad.

Para cientos de animales que llegaron con severas condiciones de abandono y desnutrición, este rincón ha sido el único hogar verdadero que han conocido, un espacio donde las heridas del pasado encuentran alivio mediante cuidados constantes, atención y alimento diario.

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El alto costo de mantener a más de 600 animales

Pero el amor, aunque infinito, se topa de frente con la dura realidad económica. Mantener una comunidad de estas dimensiones representa un desafío permanente: los habitantes del refugio consumen más de una tonelada de alimento por semana, lo que genera un gasto cercano a los 200 mil pesos mensuales únicamente en comida.

A ello se suman los gastos veterinarios, medicamentos, mantenimiento y operación cotidiana. En el ámbito del activismo independiente, los recursos suelen ser limitados y cada jornada implica encontrar la manera de sostener las necesidades básicas mediante donaciones y apoyos ciudadanos.

Hoy, en pleno junio de 2026, las condiciones climáticas han agravado una situación ya compleja. Las recientes lluvias y tormentas registradas en Yucatán no solo anegaron áreas donde los animales permanecían habitualmente, sino que también dañaron parte importante de la infraestructura.

Daños en techos y áreas de resguardo

Los fuertes vientos desprendieron las lonas que protegían a los animales de las inclemencias del tiempo, mientras que las lluvias constantes provocaron afectaciones en techumbres y estructuras construidas con esfuerzo durante años de trabajo comunitario.

El refugio, concebido como un espacio seguro para animales rescatados, enfrenta ahora una situación de vulnerabilidad que obliga a realizar reparaciones urgentes para garantizar condiciones adecuadas de resguardo.

“Esta situación climatológica ha hecho más crítica nuestra precaria situación; nos ha llevado a un punto de crisis", comparte Silvia Cortés Castillo, quien reconoce que la emergencia incrementó las necesidades del refugio.

“Si de por sí no teníamos para alimento, con esto que requiere cambios de lonas, grava y otros materiales, es aún más complicado”, añadió.

Convocan a voluntarios y donaciones

Frente a la emergencia, Evolución Animal A.C. organizó una jornada de trabajo comunitario para este sábado a partir de las 8:00 de la mañana, con el objetivo de avanzar en labores de limpieza, reconstrucción y retiro de escombros.

La convocatoria está dirigida a ciudadanos que deseen colaborar de manera voluntaria en las tareas que permitan recuperar las instalaciones afectadas por las lluvias. La participación ciudadana será fundamental para acelerar la rehabilitación de las áreas dañadas.

Además del apoyo presencial, el refugio requiere donaciones de alimento, lonas, grava y diversos materiales necesarios para restablecer las condiciones de seguridad de los animales que permanecen bajo resguardo.

Las aportaciones económicas también representan una herramienta importante para cubrir gastos operativos y atender las necesidades más urgentes de los 624 animales que actualmente habitan este espacio ubicado en las afueras de Umán.