En la penumbra de una pieza que alguna vez levantó con sus propias manos de albañil, don Fabián Ruiz Cen, de 70 años, pasa las horas aferrado a las ruedas de su silla. Su cuerpo, mermado por una embolia que le paralizó la mitad izquierda y una diabetes implacable que le arrebató una pierna, es hoy el reflejo de una doble batalla, la de la enfermedad y la del abandono.
Desde hace tres meses, el silencio de su hogar solo se rompe cuando algún vecino asoma la cabeza para saber si se encuentra bien o necesita algo.
Abandono familiar de adulto mayor en Yucatán
La tragedia de don Fabián no es solo física, es profundamente emocional. Con una lucidez que lastima, el septuagenario relató cómo sus dos hijos biológicos lo han dejado a su suerte. Lo que resulta más incomprensible y doloroso para él es la cercanía geográfica del desdén, su hijo menor vive a escasos metros, a media esquina de distancia, pero la distancia afectiva parece de miles de kilómetros.
Te puede interesar:
Del mayor, simplemente no sabe nada. "Puedo entender que mi mujer se haya ido, pero mis hijos tienen que ayudarme porque no me puedo manejar solo", lamenta entre lágrimas.
Vecinos de Chuburná de Hidalgo apoyan a don Fabián
La cotidianidad de este adulto mayor se ha convertido en una red de supervivencia tejida exclusivamente por la solidaridad del barrio.
Son los vecinos de las calles 23 con 16 y 18 de Chuburná de Hidalgo, quienes, movidos por la compasión, le llevan un plato de comida al día para que subsista.
Son ellos también quienes se han convertido en sus improvisados enfermeros, ayudándolo a bañarse y rescatándolo del suelo en más de una ocasión tras sufrir aparatosas caídas en el baño, donde su falta de movilidad lo vuelve vulnerable.
Problemas de salud y amenaza de desalojo
El quiebre de su salud comenzó hace nueve años, cuando la embolia truncó su vida laboral. Al poco tiempo llegaron la diabetes y la hipertensión, un combo médico que arrastró consigo una profunda depresión.
El panorama actual del señor Ruiz Cen, sin embargo, se ha vuelto todavía más complejo y urgente tras la reciente separación de su pareja de toda la vida.
Tras cuatro décadas de convivencia, hoy se enfrenta a la terrible amenaza de ser desalojado del único techo que conoce.
El conflicto patrimonial añade una dosis de crueldad a su historia. Don Fabián explicó que, aunque el terreno legalmente está a nombre de su expareja, la edificación de la vivienda fue fruto de su propio esfuerzo y sudor de los años en que ejercía la albañilería.
"A mí me ha costado la casa, todo esto era monte cuando llegué hace más de 40 años", recuerda con la voz entrecortada, temiendo terminar en la calle en las condiciones de desamparo total en las que ya se encuentra.
Denuncias ante FGE y DIF Municipal
Ante la desesperación, el anciano ha decidido apelar a la legalidad y al amparo de las instituciones. Ya ha interpuesto denuncias ante la Fiscalía General del Estado (FGE) y ha solicitado la intervención del DIF Municipal, amparándose en las leyes vigentes que obligan a los hijos a proveer sustento y cuidado a sus padres ancianos.
Lo que don Fabián busca no es caridad, sino justicia y el derecho básico a una vida digna en su última etapa. Afectado visiblemente y con largas pausas provocadas por el llanto, don Fabián Ruiz hace un llamado desesperado para que las autoridades no dejen su expediente en el olvido.
Su caso es el espejo de una problemática social que crece en las sombras de la urbanidad: el desamparo de los adultos mayores.
Hoy, este padre de familia solo pide que la ley obligue a sus parientes a hacerse cargo de él, para no volver a pasar una noche más sintiendo el peso muerto de la soledad y el olvido a media cuadra de su propia sangre.

