La Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó una emergencia sanitaria internacional ante el severo brote de ébola en la República Democrática del Congo. Las estimaciones iniciales de las instituciones médicas locales indican que la enfermedad provocó el fallecimiento de más de 90 personas.
El virus de fiebre hemorrágica posee una alta capacidad de contagio entre la población humana. El patógeno acumuló una cifra superior a 15,000 muertes en África durante los últimos 50 años. El ministro de Sanidad congoleño, Samuel-Roger Kamba, actualizó los datos oficiales el pasado domingo.
Los registros gubernamentales confirman 91 muertes sospechosas a causa de esta emergencia biológica. Las brigadas médicas notificaron cerca de 350 casos sospechosos en las regiones afectadas. La mayoría de los pacientes infectados registran edades entre los 20 y 39 años.
Las estadísticas sanitarias revelan que las mujeres representan más del 60 por ciento de las víctimas de la infección. Los laboratorios locales procesaron pocas muestras biológicas hasta la fecha actual. Por ello, los informes oficiales fundamentan sus proyecciones principalmente en diagnósticos sospechosos.
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Alerta internacional por la propagación del ébola en Ituri
El foco principal de la infección se localiza en la provincia nororiental de Ituri, una zona fronteriza con Uganda y Sudán del Sur. Esta demaquetación territorial destaca por su riqueza en oro. Dicha condición económica genera una intensa movilidad diaria de personas debido a los trabajos de minería.
Los ataques continuos de diversos grupos armados agravan las condiciones de seguridad en múltiples sectores de la provincia. Este escenario bélico entorpece las labores de control epidemiológico del personal sanitario. El virus rebasó los límites geográficos de Ituri y de la República Democrática del Congo.
Un paciente infectado llegó a Goma, una relevante urbe del este congoleño que limita directamente con la provincia de Ituri. El grupo antigubernamental M23, el cual recibe el respaldo de Ruanda, controla esta capital de Kivu del Norte desde los primeros meses del año pasado.
El gobierno de Uganda reportó un caso confirmado y un deceso dentro de su territorio soberano. Los dos pacientes registrados corresponden a ciudadanos originarios de la República Democrática del Congo que realizaron un viaje internacional. Las autoridades locales descartaron un brote autóctono.

Los análisis médicos confirmaron el diagnóstico de ébola en los tres casos detectados fuera del epicentro. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (CDC África) advirtieron sobre un elevado riesgo de contagio hacia las naciones colindantes de África oriental.
La OMS catalogó la situación el domingo como una "emergencia de salud pública de importancia internacional". Esta categoría jurídica representa el segundo nivel de alerta epidemiológica más alto dentro del reglamento sanitario global. El brote actual corresponde a la cepa denominada Bundibugyo.
Características científicas de la cepa Bundibugyo y brotes anteriores
Los laboratorios farmacéuticos globales no poseen una vacuna aprobada ni un tratamiento médico específico para combatir la variante Bundibugyo. Las estrategias de contención biológica dependen del aislamiento rápido de pacientes y la prevención comunitaria. Las vacunas actuales solo atacan a la cepa Zaire.
La variante Zaire originó los brotes históricos de mayor magnitud en el continente. La cepa Bundibugyo atacó previamente en dos ocasiones documentadas. La primera ocurrió en Uganda durante el año 2007 y la segunda afectó a la República Democrática del Congo en 2012.
Los archivos médicos de ambos eventos epidemiológicos registraron un índice de mortalidad que osciló entre el 30 y el 50 por ciento. La peor crisis por ébola en la República Democrática del Congo mató a casi 2,300 personas sobre 3,500 casos entre 2018 y 2020.
El brote inmediatamente anterior provocó el deceso de 45 personas entre septiembre y diciembre del año pasado. La actual emergencia constituye el brote número 17 en esta nación de África central, cuya población total supera los 100 millones de habitantes.
El reconocido virólogo Jean-Jacques Muyembe manifestó a la agencia informativa AFP su profunda preocupación sobre la dinámica del patógeno: "Se trata de un brote que se propagará muy rápidamente, sobre todo porque se ha producido en una provincia densamente poblada".
El científico Jean-Jacques Muyembe codescubrió el virus del Ébola en el año 1976. El especialista ejerce la dirección del instituto de investigación congoleño que ratificó la reaparición del agente infeccioso. El brote se posicionaría como el séptimo más grande de la historia médica global y el segundo más grande de una variante no zaireña.

Origen de la infección y barreras culturales en Mongbwalu
Los epidemiólogos realizan investigaciones de campo para precisar el origen exacto del brote actual. Los médicos identificaron el primer caso clínico el 24 de abril en una enfermera que acudió a un hospital de Bunia, la principal cabecera urbana de la provincia de Ituri.
El epicentro real del contagio se ubica a una distancia estimada de 90 kilómetros —equivalentes a 56 millas— en la demarcación de Mongbwalu. El sistema de alerta recibió la notificación el 5 de mayo tras la muerte de cuatro trabajadores de la salud en un periodo de cuatro días.
Los síntomas iniciales de la cepa Bundibugyo mimetizan los efectos de la gripe común o de la malaria. Esta similitud clínica retrasa de forma drástica el diagnóstico oportuno. El Ministerio de Salud congoleño admitió retrasos severos en la recepción de reportes epidemiológicos comunitarios.
Información: AFP

