Por Alberto Peláez

¿Podría haber alguien que pudiera pararle los pies a ese caballo desbocado que es el presidente estadounidense Donald Trump? ¿Es posible parar a una vehemencia sin filtro?

En la cumbre que se realizó entre Donald Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, en Pekín, hubo algo de eso.

Para empezar, hacía años que un presidente estadounidense no viajaba a China. Eso ya es un buen síntoma considerando la soberbia imperante del actual inquilino de la Casa Blanca. No sólo eso: Donald Trump invitó a Xi Jinping a que visite Washington el próximo mes de septiembre. Todo ello en una cumbre llena de símbolos y buenas palabras dónde Trump se deshizo en halagos a China y su presidente.

Trump y Xi Jinping tocaron muchos temas, pero hubo uno de una seria divergencia: la isla de Taiwán que representa un auténtico escollo en las relaciones entre Estados Unidos y el gigante amarillo.

El presidente Xi Jinping fue muy claro, las relaciones entre ambos países son muy buenas y podrían mejorar. Sin embargo, las relaciones de Estados Unidos con Taiwán y la venta de tanto armamento para la isla suponen un problema insalvable.

Pero es más, la isla puede ser también la llave para la posibilidad de la consecución de una posible paz en Irán. Resulta paradójico, pero es así.

En la medida en que Donald Trump comprenda que reducir la injerencia de Estados Unidos en Taiwán podría abrir espacio para que China actúe como mediadora en un eventual escenario de paz, el tablero geopolítico comenzará a reconfigurarse. El asunto está lejos de ser menor. Para Washington, alcanzar estabilidad con Irán resulta estratégico; sin embargo, preservar su influencia sobre Taiwán lo es en la misma proporción, pues la isla representa un punto clave para sostener su presencia y capacidad de control en gran parte del sudeste asiático. Su ubicación geoestratégica es privilegiada, y Trump difícilmente está dispuesto a cederla.

Es muy difícil poder predecir este resultado. En las negociaciones todo el mundo pierde. Aquí, Estados Unidos ganaría una paz que ansía, pero perdería un poder fundamental en esa región del planeta.

    @pelaez_alberto