En el marco del Día Internacional Contra el Bullying o Acoso Escolar, autoridades educativas de Yucatán advirtieron que esta problemática se ha intensificado en los últimos años, especialmente por el impacto de las redes sociales, lo que obliga a reforzar los mecanismos de atención dentro y fuera de las aulas.
El secretario de Educación del estado, Juan Balam Várguez, señaló que, si bien el acoso escolar ha existido desde hace décadas, actualmente presenta nuevas dinámicas que lo vuelven más complejo.
El funcionario explicó que, ante este escenario, la estrategia estatal se centra en el programa Aliados por la Vida, el cual contempla la participación de psicólogos que intervienen de manera inmediata en casos considerados como focos rojos dentro de los planteles educativos.
Te puede interesar:
Estrategia estatal contra el acoso escolar en Yucatán
"Son situaciones muy complejas, en donde no solamente hay que tomar en cuenta el hecho específico, sino también el contexto y las circunstancias de vida de cada una de las personas", indicó.
Balam Várguez recordó que la atención al bullying requiere un enfoque integral que incluya tanto a la comunidad escolar como a las familias, a fin de prevenir y atender los casos con mayor eficacia.
"Lo que tenemos que ir trabajando es precisamente con los padres de familia, en todas las acciones que hemos implementado", añadió.
En cuanto a los protocolos de actuación, el titular de Educación reiteró que cualquier caso debe ser notificado a las autoridades escolares para activar los mecanismos de atención correspondientes, los cuales contemplan medidas de seguimiento y acciones correctivas.
Impacto del bullying en la salud mental de los estudiantes
Por su parte, la psicóloga Carolina Chávez García advirtió que el acoso escolar no solo afecta el rendimiento académico, sino también la salud mental de las y los estudiantes, pudiendo derivar en ansiedad, depresión e incluso abandono escolar.
"El bullying no es un juego ni una etapa pasajera. Es una forma de violencia que deja huella, especialmente cuando se prolonga en el tiempo o se traslada al entorno digital", explicó.
La especialista destacó que uno de los principales retos es la normalización de ciertas conductas agresivas, tanto entre estudiantes como en algunos entornos familiares, lo que dificulta su identificación oportuna.
En ese sentido, reiteró la importancia de generar espacios seguros donde las víctimas puedan denunciar sin temor, así como fortalecer la educación socioemocional desde edades tempranas.
"Escuchar, validar y actuar a tiempo puede marcar la diferencia. La intervención temprana es fundamental para evitar consecuencias mayores", concluyó.

