En vísperas de la conmemoración del 1 de mayo, el gremio trabajador de la entidad prepara una solicitud formal dirigida al Gobierno Federal. La Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) en Yucatán buscará que el salario mínimo quede libre de cargas tributarias. Según los representantes, esta medida resulta necesaria para proteger el poder de compra de las familias.
Pedro Oxté Conrado, líder estatal de la CROC, confirmó que aprovecharán el mitin del Día del Trabajo para presentar esta propuesta. El dirigente sostiene que la estructura fiscal actual perjudica directamente a los sectores con ingresos menores. Por esta razón, la organización gremial enfocará sus demandas en la reforma de los mecanismos de retención actuales.
El secretario general argumentó que el incremento constante en los precios de productos básicos y los energéticos agrava la situación económica.
"El salario de los trabajadores está saturado de impuestos. Vamos a pedir la exención de gravámenes porque, independientemente de los incrementos de cada 1 de enero, la realidad es que el ingreso ya no alcanza para lo más básico", manifestó Oxté Conrado.
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Impacto del impuesto sobre la renta en los aumentos salariales
Actualmente, las negociaciones de contratos colectivos logran ajustes positivos de entre el 4.5% y el 5.2% por encima de los tabuladores oficiales. No obstante, el líder sindical advirtió que el beneficio real para el empleado se pierde casi en su totalidad. Esto ocurre debido a que la carga fiscal absorbe gran parte de los montos obtenidos en las mesas de diálogo.
El dirigente precisó que, por cada 10 o 15 pesos conquistados en un incremento, el sistema retiene entre 4 y 5 pesos. Dicha deducción corresponde principalmente al Impuesto Sobre la Renta (ISR), mermando la efectividad de la lucha sindical. Asimismo, el sector obrero debe enfrentar el impacto indirecto que genera el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
El impacto de los combustibles en la movilidad laboral
Además de la presión fiscal, el alza en los combustibles ha modificado drásticamente la forma en que los empleados se trasladan. Pedro Oxté Conrado, quien también encabeza al sindicato de gaseros, reportó que el encarecimiento de la gasolina afecta la movilidad diaria. Por consiguiente, los trabajadores han implementado estrategias de ahorro para subsistir al entorno inflacionario actual.
Entre las medidas adoptadas destaca el uso compartido de vehículos, donde hasta 6 personas dividen los gastos de transporte en una sola unidad. Esta modalidad de economía colaborativa responde a la necesidad urgente de optimizar las rutas hacia los centros de trabajo. Según el líder, la situación obliga a los colaboradores a sacrificar comodidad en favor de la supervivencia financiera.
"Esto no es una cuestión de elegir entre gasolina 'roja' o 'verde' para ahorrar; la situación es que la quincena ya no rinde", sentenció el titular de la CROC.

