Mientras la regulación de la cannabis en México permanece estancada en el Congreso de la Unión, Yucatán podría perfilarse como una potencia en la producción de cáñamo, una vertiente industrial de la planta con alto valor económico, aseguró el abogado Mitsuo Teyer Mercado, representante legal del Colectivo Canábico del Sureste 420.
“El estado tiene las mismas condiciones que hicieron posible el auge del henequén; y una gran cantidad de energía solar”, explicó.
Potencial industrial del cáñamo en Yucatán
A diferencia de la cannabis de uso recreativo, detalló, el cáñamo -o hemp- requiere abundante sol para crecer, no florece en las mismas condiciones y puede aprovecharse en industrias como la alimentaria, textil e incluso la construcción.
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Teyer Mercado señaló que el cáñamo es un “superalimento” rico en omega-3 y que ya se comercializa en cadenas internacionales instaladas en México.
“Da pena que uno vaya a tiendas como supermercados grandes y vea productos de cáñamo importados, de empresas canadienses o estadounidenses, cuando Yucatán podría producirlos”, apuntó.
Incluso, dijo, existen aplicaciones innovadoras como el hempcrete, un tipo de concreto elaborado con cáñamo que posee propiedades antimicrobianas, antihumedad y resistencia al fuego: “podría ser una alternativa viable para la construcción”.
Obstáculos legales y trámites ante la Cofepris
Sin embargo, el especialista advirtió que el principal obstáculo sigue siendo la falta de regulación integral. Desde 2018, la Suprema Corte de Justicia de la Nación reconoció el consumo de cannabis como parte del derecho al libre desarrollo de la personalidad, pero en la práctica los usuarios enfrentan procesos complejos.
Actualmente, expuso, cualquier persona interesada en el uso adulto debe solicitar una autorización sanitaria ante Cofepris, la cual es negada sistemáticamente, obligando a recurrir a un juicio de amparo.
En Yucatán, estimó que existen entre 750 y 800 personas con autorizaciones sanitarias, mientras que a nivel nacional la cifra superaría los 10 mil usuarios. Tan solo su despacho ha tramitado más de 127 autorizaciones.
No obstante, el entusiasmo inicial ha disminuido. “Muchos se han desmotivado por las restricciones actuales. Las nuevas autorizaciones son más limitadas, establecen topes de plantas y requisitos difíciles de cumplir”, indicó.
Aun así, reconoció que estos permisos sí tienen utilidad práctica, aunque no garantizan evitar detenciones temporales. “Nada te libra de una detención de 36 a 48 horas, pero sí sirven para acreditar que estás en regla y evitar consecuencias mayores”, precisó.
Riesgos del consumo y el Colectivo Canábico del Sureste 420
El abogado también hizo énfasis en un aspecto poco abordado: los riesgos del consumo. Actualmente en proceso personal de sobriedad, tras años de uso, aclaró que la cannabis no es una sustancia inocua.
“El humo caliente no le hace bien a los pulmones, sea tabaco o cannabis. Puede haber afectaciones respiratorias y también cognitivas, especialmente en la memoria a corto plazo”, advirtió.
En ese sentido, adelantó que el colectivo impulsará espacios informativos con especialistas para quienes buscan reducir o abandonar su consumo.
Finalmente, consideró que la cultura canábica en Yucatán ha tenido altibajos en los últimos años, con una baja tras el “boom” regulatorio y un reciente repunte. “Es un fenómeno social que no va a desaparecer. Pero urge regular en todos los niveles: federal, estatal y municipal”, concluyó.
Para Teyer Mercado, el debate no debe centrarse únicamente en el consumo, sino en el potencial económico y productivo de la planta. “Si se hace bien, Yucatán podría vivir una nueva etapa de desarrollo, como en su momento lo fue con el henequén”, reiteró.

