El Doctor Patán leyó con emoción la última iniciativa en pro de la soberanía energética: ponerle a las gasolineras que cobren caro una manta de: “No cargues tu magna aquí. Abusan del pueblo”. Algo parecido. Brillante. Vas por, no sé, la México-Querétaro, necesitas llenar el tanque, sales para cumplir con esa meta y de paso, digamos, comprarte unos dorilocos y un “caramel rompope” en la tienda de conveniencia de la gas, y… ¡bum! La mantota del Gobierno federal. Y pues bai. A buscar una gasolinera de las de Pemex, distinguibles, de siempre, por su servicio honesto y a precios populares. A mí no me ven la cara.

Tan buena le pareció la idea a aquí su Doctor que quiere usar este espacio al servicio de la 4T, esta tribuna de la democracia popular, para hacerle una propuesta a la Presidenta Con La Que Llegaron Todas (PCLQLLT): no se limite a las gasolineras, compañera PCLQLLT. México puede y debe llenarse de carteles (no cárteles: car-TE-les, vale la aclaración, antes de que los conservadores empiecen con sus marrullerías) sobre mil y un asuntos de interés público.

¿Que el de la tortillería le subió el precio al kilo de la de maíz amarillo? Manta: “No le compres por rata (el mensaje, cuando se trata de soberanía alimentaria, amerita un énfasis de este tipo). Por el bien de todos, tortillas a 19.50”. ¿Que las farmacias venden vacunas de las grandes farmacéuticas? “El capitalismo mata más que los virus. Consume Patria. Mata a un Covid”. ¿Que la ropa en los centros comerciales sale en un ojo de la cara? “¡Abusivos! Dile sí a las pacas en Bellas Artes”.

Luego, tal vez, un reconocimiento a nuestra jefa de Gobierno, primerísima promotora del consumo contrahegemónico. Se me ocurre, pero vengan sus propuestas: “Con Clara la vida no es cara”. ¿Que la gente se va con las aerolíneas privadas? Manta con el logo de Mexicana y la imagen de una rata. ¿Que Uber sale más barato que los taxis del aeropuerto? Un cartel que diga… Ah, no. Aquí no aplica. Pero creo que he sido claro. Tenemos, compañera PCLQLLT, una oportunidad inmejorable de llenar el país de mantas, que, no tengo dudas, serán de gran utilidad al pueblo bueno.

El único problema es que el tiempo apremia. El Mundial se nos viene encima, y como no nos pongamos, a la voz de ya, a imprimir mantotas por cientos de miles –aquí la ayuda de los Bodoconshains y sus amigos será más valiosa que nunca: que armen, ya, una empresa–, no lograremos enseñarles a los visitantes extranjeros la manera prodigiosa en que funciona este país único.

    @juliopatan09