Es un total abuso. Advertí desde hace años, incluso siendo diputado, que los legisladores de Morena tomarían los ahorros de las Afores, de las y los trabajadores para seguir sosteniendo lo insostenible: un sistema que compra votos a billetazos, bajo la fachada de programas sociales.

Somos víctimas de legisladores que, en lugar de legislar para el pueblo, operan como cobradores. No somos la caja chica, somos el botín principal de los "morenistas".

¿Hasta cuándo van a saquear nuestros ingresos? ¿Hasta cuándo van a servirse de nuestro esfuerzo y trabajo? Lo que ocurrió este 7 de abril con la aprobación, por parte de los legisladores de Morena, de la reforma para que el Gobierno meta mano al 30 por ciento de nuestras Afores para financiar sus "obras estratégicas", es un atraco. No hay garantías de que nuestro dinero sea bien empleado, ni de que nos lo regresen, no hay reglas de operación claras. ¿A quién le vamos a reclamar? si se aprobó un cheque en blanco.

Estamos atados de manos. Cooptaron a los cabecillas del sindicalismo mexicano. Están casi todas las centrales obreras: las rancias, las nuevas, las señaladas por robos, estafas y saqueos. Esos "charros" están con Morena para no ser enjuiciados; les intercambiaron su silencio y complacencia por su libertad.

Nunca se quejaron del tope de utilidades, no implementaron una acción real, no dan la cara a sus agremiados para explicar que los legisladores de Morena están acabando con nuestro patrimonio. Basta con saber que Napoleón Gómez Urrutia fue de las primeras adquisiciones de Morena y que él promovió el tope de las utilidades y luego toda la yunta del charrismo siguió sus pasos.

La traición al sector laboral es sistemática y cínica. Ya lo dijimos: el charro mayor, Napillo, en 2021 puso tope al reparto de utilidades. Este personaje abrió camino para que los legisladores se enfocaran en armar una cadena de abusos donde los únicos afectados somos los trabajadores. Nos disminuyen ingresos, nos quitan ahorros para pagar becas, se apropiaron de 2.6 billones de pesos de las subcuentas de vivienda del Infonavit, nos cobran altos impuestos y quitan el fondo minero, entre otros.

Hoy sufrimos un nuevo descalabro, aunque dicen “primero los pobres”, nos ponen letras chiquitas a la reforma de las 40 horas y nos imponen la Ley Checador. Lo que empobrece al trabajador, ya que se podrán laborar hasta 50 o más horas en una semana de alta producción sin pagar un solo centavo de tiempo extra, siempre y cuando el promedio al final del mes no exceda las 40 horas por semana.

Todo es un total engaño. Las y los trabajadores tenemos enemigos en todas las cúpulas del poder, pero que no se confundan: el hambre y el atropello tienen memoria. No nos quedaremos callados, las y los mineros del FRENTE no vamos a contribuir a que financien sus ocurrencias políticas con el sudor de nuestra frente ni con el patrimonio de nuestros hijos. Si tocan el ahorro de uno, tocan el futuro de todos.

Marcharemos a nivel nacional el próximo 1 de mayo. Como desde hace ocho años, no hay nada que celebrar; basta mirar nuestros tarjetones de pago para palpar la realidad. No hay ninguna bonanza, todo ha sido pérdida con la Cuarta Transformación.

Saldremos a las calles y despertaremos conciencias; masificaremos nuestra propuesta, porque no gozamos de liderazgos reales. La voz del minero se escuchará más fuerte, porque si nosotros no lo hacemos, nadie lo hará. No es una lucha individual, es por el futuro de las familias, es una lucha por México.

@CarlosPavonC