En Yucatán, la violencia contra las mujeres se atiende, pero en la mayoría de los casos no se sabe exactamente qué ocurrió.

Un informe reciente de los Centros de Justicia para las Mujeres (CJM) reveló que el estado atendió 20 mil 774 mil incidentes de violencia entre 2023 y 2024, pero en un 99.4% no se especificó el tipo de agresión.

Casos sin clasificar en la entidad

El dato coloca a la entidad con uno de los mayores niveles de “casos sin clasificar” en todo el país.

Tipos de violencia registrados

De acuerdo con el informe, la tipificación de los incidentes de violencia registrados en usuarias atendidas en los Centros de Justicia para las Mujeres en Yucatán es la siguiente: psicológica (0.1%), física (0.1%), sexual (0.1%) y económica (0.1%); mientras que la violencia patrimonial y la ejercida a través de interpósita persona no registran casos (0%); sin embargo, esto no quiere decir que no existan estos episodios de violencia en el estado, sino que no están debidamente clasificados.

Mayoría de casos sin especificar

El 99.4% corresponde a situaciones no especificadas, lo que evidencia que en la gran mayoría de los expedientes no se detalla el tipo de agresión reportado en la entidad.

Crecimiento en servicios de atención

La cifra contrasta con el crecimiento de los servicios. Yucatán pasó de tener un solo centro a dos, con la apertura del CJM de Tizimín en 2024, que se suma al de Mérida en operación desde 2014. Ambos ofrecen atención integral -presencial, en sitio, canalizada y remota-, un esquema que no todos los estados logran cubrir.

Alta demanda de atenciones


Entre 2023 y 2024 se brindaron más de 312 mil atenciones, con la atención psicológica como uno de los servicios más demandados.

Impacto de la falta de datos

Sin embargo, el problema es otro, ya que, sin datos claros, la violencia se vuelve difusa. No distinguir entre agresiones físicas, psicológicas o sexuales limita la capacidad de diseñar políticas públicas precisas y medir qué está funcionando y qué no, señala la activista feminista María del Carmen Robles.

Advertencia de especialistas

La activista señala que esta omisión es importante. “Cuando no nombras la violencia, la invisibilizas. Y si no sabes qué tipo de agresión ocurre, no puedes prevenirla ni sancionarla adecuadamente”, advirtió en entrevista con 24 HORAS Yucatán.

Riesgos de subestimar la violencia

Advirtió que la falta de clasificación puede derivar en una subestimación de las formas más graves de violencia. “No es lo mismo atender un caso de violencia psicológica que uno de violencia sexual o tentativa de feminicidio. Si todo se agrupa o se deja en blanco, se pierde la dimensión real del problema”, añadió.

Falta de seguimiento en los casos

Cuestionó que, pese al volumen de atenciones, no exista una trazabilidad clara de los casos. “Se atiende mucho, sí, pero no necesariamente se resuelve. Sin seguimiento ni datos desagregados, es difícil saber si las mujeres están saliendo realmente del ciclo de violencia”, precisó.

Operación de los centros en Yucatán

El CJM de Mérida depende de la Secretaría de Gobierno, mientras que el de Tizimín está adscrito al Instituto de las Mujeres. Aunque ambos operan bajo el mismo objetivo, su coordinación es fundamental para evitar vacíos en la atención.

Recursos y atención a nivel nacional

El estado sostiene estos centros casi por completo con recursos propios -más del 96% del presupuesto es estatal- y con personal mayoritariamente femenino, que representa el 87%. A nivel nacional, más de 638 mil mujeres fueron atendidas en 2025 en estos espacios.