Mano dura

Para tener un sistema de transporte adecuado, no sólo se necesitan unidades de última generación, sistemas de cobro inteligentes y rutas adecuadas, es necesario trabajar en lo más importante, en los operadores.

Y esto ya lo entendieron las autoridades quienes anunciaron capacitación para personal del Va y Ven, porque de nada sirve un camión bonito climatizado, si el conductor es descortés o carece de las capacidades para manejar unidades de última generación.

Bien por el proyecto, ahora sólo falta que los conductores participen, aprendan todo lo necesario para mejorar el servicio y que la administración del Va y Ven en realidad haga un trabajo de supervisión y en su caso sanciones contra quienes no cumplan con los requisitos mínimos. ¿Será?

Daños de 8M por el 8M

Tras las marchas feministas por el Día Internacional de la Mujer (8M), el Centro Yucatán del Instituto Nacional de Antropología e Historia realizó un monitoreo del estado de varios monumentos en Paseo de Montejo, donde se registraron pintas y colocación de consignas como parte de la jornada.

De acuerdo con el dictamen técnico, las efigies de Felipe Carrillo Puerto y Justo Sierra O'Reilly presentaron intervenciones con aerosol, esténciles y carteles; no obstante, gracias a recubrimientos protectores aplicados en 2024, no se reportan daños relevantes en su estructura.

En contraste, el Monumento a la Patria mostró mayores afectaciones, con pintas en gran parte de su superficie, incluyendo columnas, escalinatas y áreas circundantes. Especialistas señalaron que, debido a la diversidad de materiales utilizados, su limpieza requerirá un proceso técnico cuidadoso.

El INAH informó que ya trabaja, junto con autoridades estatales y municipales, en un proyecto de restauración para atender los monumentos intervenidos tras la movilización. Los trabajos concluirán en julio, y se estima una inversión de ocho millones de pesos, pero no se comentó si tendrá tratamiento especial para evitar daños posteriores. ¿Será?

Ciudad con mirada de mujer

Resulta casi inverosímil que en la tierra donde se gestó el Primer Congreso Feminista de México en 1916, hayamos tenido que esperar tres décadas para que la crónica oficial de su capital dejara de ser un monólogo masculino. 

Desde la creación del Consejo de Cronistas en 1995, Mérida —el corazón donde late la mitad de la población de Yucatán— mantuvo una vacante simbólica que parecía protegida por un muro de cristal inamovible. Hoy, el nombramiento de María Teresa Mézquita Méndez e Ileana Beatriz Lara Navarrete no es solo un acto de justicia administrativa, sino un hito histórico que salda una deuda pendiente con la narrativa de nuestra ciudad. Es, por fin, el reconocimiento de que la historia de Mérida también se escribe, se siente y se cuenta en femenino.

Sin embargo, tras el brindis y el merecido aplauso por este avance, la reflexión obligada nos dicta que no debemos caer en la complacencia. Que hayamos tardado 30 años en permitir que una mujer registre el devenir de nuestra capital es un recordatorio de lo lento que crujen los techos de cristal en las instituciones yucatecas. Celebramos la llegada de Mézquita y Lara no como una concesión, sino como la recuperación de un espacio que siempre les perteneció por capacidad y derecho. 

La tarea ahora es asegurar que estas designaciones no sean excepciones aisladas, sino el inicio de una dinámica donde el género no sea el filtro que determine quién tiene el honor de custodiar la memoria colectiva de los meridanos. ¿Será?