La 89a Convención de la Asociación de Bancos de México resultó un éxito y hay que felicitar a su Presidente Emilio Romano, CEO de Bank of America, no sólo por la organización sino porque hubo acuerdos importantes.
Lo bueno, y yo diría que lo mejor, son los acuerdos para avanzar en el sistema de pagos digitales y el compromiso de los banqueros, que festejó la presidenta Claudia Sheinbaum, de elevar la cartera crediticia del 38% al 45% del PIB para 2030, lo cual suena fácil, pero es una meta muy difícil de cumplir, porque los bancos tienen exceso de liquidez para prestar, pero necesitan que se genere demanda por parte de los empresarios, lo que implica que realmente se concreten las promesas de inversión.
Desde que tomó posesión como presidente de la ABM, Romano ha insistido en que los bancos son los primeros interesados en cumplir la meta de reducir el uso de efectivo y avanzar en la bancarización e inclusión financiera, para lo cual se requiere, por parte del Banco de México, flexibilizar el uso de las aplicaciones DiMo y CoDi, y, por parte del gobierno, hacer obligatorio el pago de servicios mediante transacciones electrónicas.
En la Convención, Victoria Rodríguez Ceja, Gobernadora de Banxico, anunció una consulta pública para reformar la regulación sobre transferencias electrónicas para, como piden los bancos, homologar y simplificar los sistemas, así como elevar el tope de transferencias. Además, será obligatorio el pago de gasolina y de casetas en carreteras mediante transferencias o tarjeta.
Como el propio Romano reconoce, este año fue fundamental el trabajo de los vicepresidentes de la ABM, en especial de Jorge Arce (HSBC); Manuel Romo (Banamex); Eduardo Osuna (BBVA), y Tomás Ehrenberg (Bx+), quien se perfila como sucesor de Romano en 2027.
Lo feo: la ausencia de Eduardo Osuna
Todas las autoridades financieras que participaron en la Convención, Édgar Amador, secretario de Hacienda; Ángel Cabrera, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores; y Victoria Rodríguez Ceja, Gobernadora de Banxico, así como los banqueros asistentes, expresaron su pésame a Eduardo Osuna y a su esposa, Norma, por la muerte de su hijo Diego.
Lo malo: no participaron los dueños
Llamó la atención que, en esta Convención Bancaria, asistieron muy pocos dueños o presidentes de consejo de los más de 50 bancos que integran la ABM.
Las ausencias más notorias fueron las de Carlos Hank Rhon (Banorte); Marco Antonio Slim (Inbursa); y Antonio del Valle (Bx+), quienes sí solían participar en ediciones anteriores.
En especial, se esperaba la asistencia de José Antonio Meade, nuevo presidente de HSBC, y de Fernando Chico Pardo, flamante presidente y accionista mayoritario de Banamex. Cabe señalar que Chico Pardo, también presidente de ASUR, solía destacar que Cancún era el mejor aeropuerto de México; sin embargo, al parecer ha perdido interés en el sector ante el deterioro del servicio en esa terminal aérea.
Cambio de sede: un acierto con sus bemoles
El cambio de sede de la Convención a Ava Resorts se consideró un acierto, aunque con bemoles. El principal problema fue que los restaurantes resultaron insuficientes para atender a los más de 1,500 asistentes; además, al igual que ocurre en Vidanta, la cocina cierra a las 22:30 horas, ya que el último autobús para meseros y trabajadores sale a las 23:15.
El resultado fue que algunos banqueros, incluso con reservación, tuvieron que esperar mesa por más de 40 minutos debido a la saturación, y apresurarse a cenar antes del cierre del restaurante. Tache.
Optimismo por T-MEC
Tanto los banqueros que participaron en la Convención Bancaria como el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, José Medina Mora, coincidieron en calificar como una muy buena noticia el inicio formal de las negociaciones para la revisión del T-MEC, especialmente en un contexto de elevada incertidumbre por la guerra en Medio Oriente.
La primera reunión entre Marcelo Ebrard, secretario de Economía, y Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, se realizó en un ambiente de cordialidad. Destaca, por un lado, la creación de mesas de trabajo entre ambos equipos, a las que posteriormente se espera incorporar a Canadá en temas básicos, como reglas de origen.
Por otro lado, sobresale que el comunicado oficial del USTR sobre esta primera reunión confirmó un calendario de encuentros previos a la revisión del T-MEC, programada para el 1 de julio. La doble buena noticia es que el USTR habla de revisión, no de renegociación, y mantiene la fecha del 1 de julio.
Una revisión del T-MEC implica abrir únicamente los capítulos que más interesan a los tres países, como reglas de origen; en cambio, una renegociación implicaría reabrir todo el Tratado y requeriría su aprobación o ratificación por los Congresos de los tres países, lo que, particularmente en el caso de Estados Unidos, sería complejo debido a las elecciones de medio término de noviembre próximo.

