por Carlos Ramírez
Hasta para la monserga que representa el discurso acosador en modos de bullying de la Casa Blanca, el caso es que las autoridades mexicanas deberían ser las más interesadas ahora mismo en echar a andar operativos y sobre todo darlos a conocer sobre la desarticulación de las estructuras del poder criminal de las organizaciones delictivas.
Pero pudiera estarse reproduciendo el caso de Sinaloa: por presión estadounidense El Chapo Guzmán, El Mayo Zambada y los hijos de El Chapo están presos en EU, pero el aparato de poder delictivo del Cártel de Sinaloa no sólo sigue produciendo droga y contrabandeándola a Estados Unidos, sino que los seguidores de los dos grandes jefes en modo de Chapitos y Mayitos siguen ensangrentando el territorio sinaloense.
La información pública que se tiene sobre el Cártel Jalisco después de la baja de su gran líder, el “Señor Mencho” enfatiza la preocupación por el mecanismo de prelación en la configuración del nuevo mando del grupo delictivo, pero no se tienen informaciones verídicas de que se estén atacando los nichos territoriales-políticos-sociales-empresariales-policiacos del grupo delictivo, y queda también la preocupación última de que al interior del Cártel de las Cuatro Letras se desate una guerra interna para ver qué grupo se queda con el pastel.
El gobierno del presidente López Obrador insistió hasta el grado de convertirlo casi en categoría política que el modelo Calderón era ineficaz: sólo descabezar a los cárteles, pero dejar latentes sus estructuras.
Y ahora estamos viendo que por presión estadounidense se han tenido que organizar operativos destructivos contra, por ahora, el Cártel Jalisco, pero sólo en el nivel de la jefatura mayor y la estructura criminal sigue viva y operando.
El problema, si se quiere tener un indicio, radica en la circunstancia mayor: los grandes cárteles del crimen organizado crecieron y se consolidaron de manera territorial con el apoyo directo de autoridades municipales y estatales y también con la desidia federal. Y todavía no hay decisión para entrarle a ese toro bravo.
Zona Zero
- Las primeras reuniones de seguridad alrededor del evento masivo del campeonato mundial de futbol están dejando indicios inquietantes: no sólo los grupos delictivos, ni nada más los grupos sociales que amenazan con bloqueos en estadios, sino que hay el temor de que las guerras de Trump encuentren sobre todo en los territorios de México y EU un campo de combate.

