Mérida y su zona metropolitana atraviesan el proceso migratorio más acelerado de su historia reciente, al menos en términos de velocidad de crecimiento, de acuerdo con un estudio académico sobre dinámicas socio-territoriales en el Sureste mexicano.
El antropólogo Luis Alfonso Ramírez Carrillo explicó que, a partir de 2015, los flujos de población nacional e internacional hacia la capital yucateca se incrementaron de manera exponencial, impulsados principalmente por la inseguridad en estados vecinos y la búsqueda de mejores condiciones de vida.
Crecimiento poblacional en cifras del INEGI
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señalan que entre 1990 y 2010 la zona metropolitana de Mérida sumó alrededor de 360 mil personas. Entre 2010 y 2020 se añadieron aproximadamente 260 mil más, para un crecimiento acumulado de 620 mil habitantes en 30 años.
Cerca del 30% de ese aumento ocurrió entre 2015 y 2020, lo que evidencia la aceleración del fenómeno.
A nivel estatal, Yucatán pasó de un millón 955 mil habitantes en 2010 a 2 millones 320 mil en 2020. La proporción de población nacida en otras entidades creció de 8% a 11.6%, mientras que la población nacida en el extranjero pasó de 6 mil 950 a 15 mil 405 personas.
Mérida, cada vez más diversa
En 2010, Mérida registraba cerca de 830 mil habitantes; de ellos, 14% había nacido en otra entidad. Para 2020, la ciudad alcanzó 995 mil 129 habitantes y casi 19% provenía de otros estados.
Al sumar la población nacida en el extranjero, más de 12 mil personas, por primera vez alrededor de 20% de los residentes no nació en Yucatán. El especialista estima que actualmente la proporción podría ubicarse entre 23% y 25%, aunque aclara que se trata de proyecciones basadas en tendencias.
¿De dónde provienen los nuevos habitantes?
Contrario a la percepción general, una parte importante llega de estados vecinos: Quintana Roo (25%), Campeche (14%), Tabasco (12%), Ciudad de México (11.9%) y Veracruz (8%).
Según el Censo 2020, 33% de los migrantes internos señaló la reunificación familiar como principal motivo. Sin embargo, en entrevistas cualitativas realizadas a 100 familias, más de la mitad identificó la inseguridad como causa determinante de su salida, ya sea por experiencias directas o por temor preventivo.
No migran principalmente por empleo
Solo 11% de los migrantes internos declaró haber llegado por motivos laborales. La mayoría reportó razones familiares, educativas o personales, lo que modifica el perfil tradicional del migrante en búsqueda de trabajo.
El crecimiento demográfico, junto con la expansión inmobiliaria y cambios en patrones de consumo, incide en fenómenos como la saturación vial, el aumento de rentas y la presión sobre servicios como agua potable y energía eléctrica.
Para el investigador, Mérida atraviesa una transformación estructural: una ciudad con fuerte dinamismo en el sector servicios e inmobiliario, que recibe migración a un ritmo que redefine su composición social, cultural y urbana.

