Los encuentros con cocodrilos comienzan a dejar de ser una rareza en la costa de Yucatán. En los últimos meses se han acumulado reportes de ejemplares nadando frente a playas, cruzando carreteras y recorriendo zonas habitadas, desde Progreso hasta el litoral oriental del estado.
El caso más reciente ocurrió apenas esta semana. Un cocodrilo de poco más de un metro fue grabado nadando a escasos metros de la orilla en Playa Marmotas, entre Santa Clara y Chabihau, una zona frecuentada por visitantes. El video muestra al ejemplar desplazándose prácticamente frente a la playa.
El episodio se suma a otros reportes recientes en la misma franja costera. Durante agosto también se difundieron avistamientos en playas de Yobaín y Dzidzantún, mientras que en Sisal han circulado imágenes de ejemplares en las inmediaciones del puerto y la playa.
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Avistamientos se extienden por la costa de Yucatán
Pero los encuentros no se limitan al mar. En junio pasado, automovilistas encontraron dos cocodrilos sobre la carretera Sinanché-Telchac Pueblo; uno de aproximadamente metro y medio y una cría de unos 25 centímetros. Ambos fueron asegurados y posteriormente liberados en la ciénega de San Crisanto.
Progreso concentra buena parte de los antecedentes. En marzo de este año, habitantes del sur del puerto reportaron tanto ejemplares adultos como crías saliendo de la ciénega y llegando hasta zonas habitadas.
También Chicxulub y San Crisanto han registrado episodios similares. Desde principios de 2025, habitantes advertían una mayor presencia de saurios cerca de asentamientos humanos, particularmente en terrenos próximos a humedales y antiguas charcas salineras.
Más que demostrar un incremento de la población de cocodrilos, los casos documentados apuntan a un crecimiento de los encuentros y reportes en espacios utilizados por personas.
Humedales influyen en desplazamiento de cocodrilos
Una de las explicaciones señaladas anteriormente por habitantes y especialistas locales es la transformación de los humedales costeros.
"En Progreso los avistamientos han sido relacionados con el deterioro y ocupación de áreas de manglar; y durante las lluvias el aumento del nivel del agua facilita que los animales se desplacen hacia calles, carreteras y predios", detalló la bióloga Karla Castro, consultada por 24 HORAS Yucatán.
En mayo de 2025, recordó, un pescador fue atacado por un cocodrilo mientras realizaba labores en su embarcación en Río Lagartos. Dos años antes, dijo, un turista resultó lesionado tras ingresar a una aguada cercana a la ciénega de Sisal, donde fue mordido por un ejemplar de más de dos metros.
"Los cocodrilos forman parte natural de los humedales yucatecos; lo que parece estar cambiando es la frecuencia con la que humanos y reptiles coinciden en el mismo espacio", precisó.
Concluyó que estos avistamientos en plena temporada vacacional deberían llamar la atención de las autoridades para que señalicen las áreas de mayor presencia de estos animales; y con esto, evitar que el crecimiento urbano de la costa se convierta en un conflicto para ellos.

