Cortesía | La pérdida y degradación de hectáreas de manglar en Yucatán ha encendido alertas sobre el impacto de nuevas obras frente al mar.

Mientras Yucatán perdió 2 mil 725 hectáreas de manglar en apenas cinco años, pobladores de Sisal encendieron una nueva alerta por la construcción de un desarrollo inmobiliario de varios niveles en la zona de la Reserva Estatal El Palmar, y solicitaron a las autoridades verificar que la obra cumpla con todas sus condicionantes ambientales.

Se trata de Kóokay Hábitat, proyecto inmobiliario frente al mar que actualmente se promociona como un complejo de lujo rodeado por la reserva ecológica. Su propia página señala que cuenta con autorización de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y lo presenta como un desarrollo “ecosustentable”.

Sin embargo, habitantes de Sisal pidieron la intervención de Semarnat, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Secretaría de Desarrollo Sustentable de Yucatán (SDS) ante la edificación de una estructura de varios pisos.

En el sitio, señalaron, se exhiben los oficios de Semarnat 726.4/UGA-1376/002348 y 726.4/UGA-1407/002576. Los pobladores cuestionan bajo qué condiciones fue autorizada la obra y si lo construido respeta los límites de altura, densidad y ocupación establecidos, además de pedir que se determine si cumple con el Programa de Manejo de El Palmar.

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Desarrollo inmobiliario y solicitudes de revisión en Sisal

La denuncia ciudadana no implica que exista hasta ahora una irregularidad determinada por las autoridades. Los desarrolladores sostienen que cuentan con autorización ambiental y aseguran que el proyecto incorpora una planta de tratamiento para reducir su impacto en el ecosistema.

La promoción inmobiliaria consultada describe un complejo de 11 departamentos y nueve villas de lujo, con rooftop panorámico, sky bar, jacuzzi y alberca, entre otras amenidades.

La preocupación surge en un momento en que los manglares yucatecos registran un nuevo retroceso. De acuerdo con el Inventario de Manglares de México de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), Yucatán pasó de 96 mil 873 hectáreas en 2020 a 94 mil 148 en 2025.

Esto representa una reducción de 2 mil 725 hectáreas, equivalente a 2.8 por ciento, o un promedio de 545 hectáreas menos por año. Además, la superficie actual se encuentra por debajo de las 98 mil 756 hectáreas contabilizadas en 1981.

Retroceso de manglares y afectaciones costeras en Yucatán

El estado mantiene la tercera mayor cobertura de manglar del país, detrás de Quintana Roo y Campeche, pero enfrenta otro problema: estudios del Cinvestav han advertido que alrededor del 30 por ciento de sus manglares está degradado, unas 25 mil hectáreas.

Jorge Herrera Silveira, investigador titular del Cinvestav Unidad Mérida, ha identificado precisamente la franja de Sisal a Dzilam de Bravo entre las zonas más afectadas por alteraciones históricas de los flujos de agua y las nuevas presiones inmobiliarias.

“Muchas inmobiliarias están haciendo caminos que interrumpen el flujo de agua del humedal al manglar, lo cual va a impactar aún más esa zona”, advirtió el especialista en entrevista con 24 HORAS Yucatán.

Sisal ya ha protagonizado otras controversias ambientales. Meses atrás, más de 150 pobladores fueron señalados por la deforestación de 23 mil metros cuadrados de manglar botoncillo en la duna costera, caso que derivó en una denuncia de Profepa ante la Fiscalía General de la República y en la clausura del predio.

Para Herrera Silveira, aunque universidades y comunidades llevan años trabajando en la restauración de estos ecosistemas, se requiere una mayor actuación gubernamental y corresponsabilidad del sector privado.

El manglar está protegido por la Ley General de Vida Silvestre y por normas oficiales mexicanas. Solo falta aplicar la ley”, concluyó.