Gobierno de Yucatán | El proyecto de un segundo Periférico plantea nuevas opciones para la movilidad alrededor de Mérida.

La construcción de un segundo Periférico de Mérida, con un recorrido cercano a 100 kilómetros, podría generar más problemas urbanos de los que resolvería en materia de movilidad, advirtió Eduardo Monsreal Toraya, especialista en estudios urbanos y ambientales, ordenamiento territorial y movilidad urbana.

El experto consideró que, si en algún momento se retoma la propuesta, las autoridades deberían descartar el proyecto que anteriormente planteó la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y analizar alternativas que aprovechen infraestructura existente y derechos de vía disponibles.

“Esa propuesta de la SICT es inviable por donde se le vea: económico, urbanístico, ambiental y social. La consideramos de nula pertinencia social y creemos que eso se debe descartar de una vez por todas”, sostuvo en entrevista con 24 HORAS Yucatán.

Segundo Periférico podría impulsar urbanización

Uno de los argumentos para construir una vialidad de estas dimensiones sería facilitar el traslado de carga pesada alrededor de Mérida. Sin embargo, Monsreal Toraya señaló que esa justificación pierde fuerza ante la construcción del ramal ferroviario hacia Progreso.

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Para el especialista, el debate no debería centrarse en incrementar el espacio disponible para los tráileres, sino en mejorar la forma en que se transportan las mercancías. “El asunto es transportar carga, no transportar tráileres”, resumió.

Con el proyecto ferroviario en marcha, consideró que un nuevo libramiento carretero terminaría por duplicar infraestructura destinada a una función que también puede atenderse mediante el ferrocarril, por lo que calificó la obra como “redundante”.

Advierten riesgo de especulación inmobiliaria

El mayor problema, según Monsreal Toraya, no estaría únicamente en el costo o la utilidad de la carretera, sino en los efectos que podría generar sobre los terrenos ubicados a su alrededor.

Una vialidad de casi 100 kilómetros podría aumentar el valor de predios y estimular nuevos desarrollos inmobiliarios cada vez más alejados de la zona urbana consolidada de Mérida.

El especialista advirtió que ese crecimiento podría alcanzar áreas inundables o terrenos con condiciones poco adecuadas para urbanizar, lo que aumentaría los costos ambientales, urbanos y sociales para la ciudad.

La nueva carretera podría, además, “agravar la especulación inmobiliaria y la conformación de desarrollos inmobiliarios irregulares en zonas que ya ni siquiera son aptas para urbanizar”, señaló.

Arco 230 plantea otra opción para Mérida

Como alternativa al segundo Periférico, Monsreal Toraya planteó retomar el Arco 230, un proyecto contemplado desde el Programa Municipal de Desarrollo Urbano de Mérida de 2017.

La propuesta permitiría ampliar las opciones de movilidad más allá del actual Periférico utilizando parte de infraestructura que ya existe, en lugar de construir desde cero una nueva vialidad de gran extensión.

El especialista planteó desarrollar el Arco 230 como una avenida urbana y no como una autopista, con cruces a nivel, semáforos o glorietas y espacios destinados a peatones, ciclistas y transporte público.

Los distribuidores viales quedarían principalmente para los puntos donde la avenida se encuentre con carreteras federales, de acuerdo con la propuesta.

Monsreal Toraya aseguró que cerca de una cuarta parte del recorrido del Arco 230 ya está construida y en operación, mientras otros tramos cuentan con derechos de vía que incluso aparecen contemplados dentro de desarrollos inmobiliarios que ya recibieron autorización.